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24 de mayo de 2009

Mis gatitos




Siempre quise mucho a los gatos y hoy tengo varios.

Esta es una entrada de diciembre de 2006, a propósito del padre de tres de mis peludas hijas.

La posteo porque me gusta y porque necesito inspiración para volver a escribir.

Yo era un gatito muy lindo cuando nací. De pelaje semi-largo, rubio atigrado.No conocí a mi papá pero mi mamá me quería mucho. Me daba de mamar, me lavaba y me calentaba, porque cuando mis hermanos y yo nacimos era otoño.Mi mamá vivía en la casa de unos humanos. Ellos le daban de comer sobras, la echaban si se acercaba y no le demostraban ningún tipo de cariño. No entiendo por qué, si ella era tan amorosa y linda. Tampoco entiendo por qué mi mamá no se fue de esa casa.A nosotros nos odiaron desde el día en que nacimos. A mi especialmente.Me echaron a la calle cuando aún no tenía un mes de vida. Me llevaron lejos, tan lejos, que no supe encontrar el camino de vuelta a mi madre. Así es que empecé a vagabundear.A veces se me acercaban niños y sus padres les retaban por intentar acariciarme. Si los niños insistían, los adultos me correteaban de una sola patada por las costillas. Yo creo que debo tener varias rotas, porque los golpes fueron muy fuertes y después de cada uno, se me hacía muy difícil caminar y hasta respirar.Tuve hambre muchas veces y escarbé en las sobras que la gente deja en bolsas negras fuera de sus casas. Me gustaron los restos que dejaban en una casa en particular, así es que todas las noches les abría la bolsa y comía lo que encontraba. Cuando los dueños de la casa se dieron cuenta y me vieron, creí que me adoptarían, porque varios se acercaron a mirarme. En cambio, traían escondidos unos palos como de escoba y me apalearon entre tres, incluído un niño. Siempre pensé que los humanos más bondadosos eran los pequeños pero me equivoqué.Con la paliza perdí un par de dientes. La nariz me sangraba y vomité sangre varias veces.Una vez que pude volver a caminar, decidí subir a los techos de las casas y no bajar más: los humanos son animales muy peligrosos y dañinos.Permanecí en los tejados unos dos o tres meses, deambulando de un techo en otro. De vez en cuando me asomaba al interior de las casas, porque podría encontrar a mi madre o mis hermanos (uno nunca sabe). Una mañana, me asomé al patio interior de una casa y vi dos gatitos muy parecidos entre sí, de colores que yo nunca antes había visto. Estaban jugando con varios humanos. Esos humanos no los golpeaban: corrían con ellos, les lanzaban pelotitas muy bonitas y les hacían mucho cariño en sus cabecitas y espaldas. Recordé que así me trataba mi mamá. Entonces quise bajar, pero el techo estaba muy alto y me asusté ante la posibilidad de estrellarme contra el suelo. Miré para todos lados y en una esquina se veía un naranjo. Fui hasta él y bajé -con bastante esfuerzo- por él, hasta llegar al antejardín de la casa.Esperé en la puerta hasta la noche pero nadie me abría. Llovía mucho y me mojé entero. No podía dejar de tiritar y me sentía muy mal y muy hambriento.Al fin, apareció una mujer. Cuando nos vimos, mi primer impulso fue arrancar aunque ella no parecía feroz. De todas formas me escondí entre los arbustos.La mujer (ahora es mi mamá) se devolvió a su casa y regresó con un plato de comida seca (que terminó por gustarme), un jarrito con agua y una caja forrada con ropa.Y me quedé.Al poco tiempo no me pareció mala idea entrar a la casa y quedarme a vivir allí, asi es que entré varias veces pero otros humanos que vivían en la casa me sacaban rápidamente y tenía que volver a la lluvia y el frío del mini porche.Empecé a enfermar. Cada día me sentía peor. Me dolían las encías al masticar y ni siquiera podía lavarme sin sentir un penetrante dolor. Pensé irme de allí pero las fuerzas no me daban.Ya estaba completamente decidido a marcharme, cuando el mayor de los humanos me hizo entrar ¡No lo podía creer! Entré corriendo de la pura felicidad, recorrí la casa completa y me acosté en las camas de todos y cada uno de los humanos. Salté, ronrroneé, fui realmente feliz. Pero tanto ajetreo acabó con mi energía y al día siguiente no fui capaz de levantarme. Entonces, mis nuevos compañeros humanos me llevaron a un lugar. Yo pensé que me iban a botar. En cambio, me presentaron otro humano y le dijeron que yo me llamaba Samuel. Ese hombre me enterró unas cosas puntudas en las piernas, me tiró algo muy helado directo a las encías y les dio muchas instrucciones a mis humanos.También les dijo que yo tenía una enfermedad rara y que siempre iba a tener recaídas.No me importó mucho. Después de los pinchazos, volvimos a la casa y al otro día me sentía como nuevo, tal como me sentía cuando estaba con mi mamá.Estos humanos siempre me estaban haciendo cariño, me dejaban dormir en sus camas y me daban toda la comida que yo quería. Los otros gatitos de la casa no se enojaron ni quisieron pegarme, así es que se transformaron en mis hermanos.Al año siguiente, la gatita de la casa se transformó en mi compañera. Tuvimos tres hijas y yo las vi nacer a todas. Tuve que defenderlas del otro gato, porque se puso celoso y quería hacerles daño. Podré ser cobarde pero prefiero que ese gatote me pegue a mi antes que toque siquiera a mis hijitas.El año pasado estuve muy enfermo. Vomité mucha sangre y mi piel se puso amarilla. Todo me daba asco y volví donde el caballero que me pinchó. Estuve ahí una semana. Me sentí muy solo pero me recuperé y volví a mi casa, con mi familia. Luego de ese episodio no volví a sentirme tan bien como antes pero seguí igualmente feliz y animoso.La semana pasada comencé a sentir los mismos malestares, solo que esta vez los humanos no lo notaron de inmediato. Cuando se dieron cuenta, me llevaron nuevamente donde ese hombre de pelaje azul. Desde el lunes me estuvieron inyectando cosas pero esta vez no me sentí mejor. No como nada desde ese día, cada día me siento peor. Ayer dejé de sentir mi patita izquierda y ni siquiera he podido ir al baño. La respiración se me volvió muy dificultosa y en la casa intentaron muchas veces obligarme a comer. No puedo comer. Si como, seguro que vomito.Hoy me llevaron otra vez al doctor (como todos los días) y yo no quería ir, quería quedarme en casa y dormir, sentirme seguro y cómodo. Aunque se los hice ver, no me entendieron o no quisieron hacerme caso. Como a las siete de la tarde me vino un dolor muy grande, tanto que no pude seguir respirando y mi corazón dejó de latir. Yo creo que el hombre de azul pensó que tenía mucho frío, porque me tapó entero con mi mantita. Como a los cinco minutos llegó la humana que yo más quiero: mi mamá. Venía con una lata de comida y con los ojos vidriosos, me destapó y me besó muchas veces. Me besó las patitas, mis orejas, mis mejillas, las manitos y mi pelaje se humedecía cada vez más.Después tomó su propia ropa y me secó. Me envolvió tal como lo había hecho mi doctor y me llevó al auto. Estaba muy triste y no sé muy bien por qué, porque yo nunca me sentí mejor. Lo único malo es que no pude hacerle cariño ni ronrronearle y yo sé que a ella le gusta mucho eso.Una vez que llegamos a la casa, me puso sobre su cama y escogió uno de sus chalecos favoritos. Quedé muy tapadito y se me pasó todo el frío. Después me colocó dentro de una cama muy pequeña. La cama tenía tapa y la cerró.Ahora estoy en el jardín. Me gusta mucho, porque está lleno de plantas pero me siento algo solo sin mis hijas cerca ni mis humanos. Se está poniendo muy helado y la ropita que tengo puesta no me abriga lo suficiente.Creo que estos tres años fueron muy bonitos pero pensé que iban a ser más. Extrañaré todo, especialmente el cariño y la comida. Me apena sentir desde acá los gemidos humanos y saber que mis hijas y los dos gatitos mayores me buscan por toda la casa. Me echan de menos (y yo a ellos).
No alcancé a comer pavo esta navidad

11 OPINAN ¿Y BOSTON?:

  1. Ya lo sé: es largo pero si te gustan los animales, dale una lectura y opinas ¿bueno?

    No me dejen en cero, please.

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  2. Sabes a mi tambien me gustan las mascotas, cuando niña tenia perros y un gato, pero despues que nuestro gato enfermo y lo cuidamos mucho para que no sufriera una tarde de otoño se nos fue para nunca mas regresar, lloramos mucho su partida, por eso me da pena cuando malratan a los animalitos en general, he sufrido mucho por la partida de mis mascotas, aun recuerdo cuando uno de mis perros se murio en la noche de navidasd y yo no estaba en casa...

    La vida nos enseña que los animales son lo mas noble que tenemos y nosotros a veces no nos damos cuenta...

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  3. Linda, recuerdo haber leído este post. No sé si comenté en esa oportunidad. De cualquier manera lo hago ahora, pero no lo hago para que tengas más comments, sino que lo hago porque es sin duda un relato que debe ser comentado. Uno puede sentir lo que es ser ese gatito, es que ojalá ellos pensaran así tal cual lo escribes tú, es que me provoca sentimientos confusos, por una parte me encantaría que los gatos pensaran y vivieran así como con ingenuidad (como tu relato) y sin segundas intenciones, pero por otro lado vivir así es algo como incompleto... en fin, no sé si me cachai...

    Independientemente de lo anterior, me gusta tu forma de escribir, hace fácil la lectura y uno va imaginando los distintos escenarios... me encantaría tanto leer cosas nuevas. De verdad que me gustaría mucho.

    Un beso

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  4. Gracias a ambas por comentar.
    Yo tirndo naturalmente en pensar en personas gutnas, perrunas, humas, etc, etc. Porque cada cual tiene sentimientos, pensamientos, actitudes, dolores y alegrías.
    Que no hayan formado ciudades ni civilizaciones de la forma en que lo hicieron nuestros antepasados y lo seguimos haciendo hoy no significa que valgan menos.

    Sole, con imcompleto ¿te refieres al relato o a la ingenuidad que propongo? Porque creo que en ambos casos está un poco trunco. Aún así, coincido con Simplemente en que los animales son más nobles y que la inteligencia no puede medirse por ahí, porque es demasiado subjetivo.

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  5. Linda, con incompleto me refiero a la ingenuidad que propones.Aunque igual el relato dá para mucho más.

    Un beso.

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  6. Miro a veces el fondo de los ojos de un gato. El animal domesticado ha adquirido al precio de su ingenuidad elemental la facultad de dirigirnos esa mirada, a nosotros que no somos ya animales. La mirada iluminada de ese gato al contacto con la mía me pregunta: ¿te interesas en mi? ¿es que existo para ti? ¿es que existo?

    *Terapia Gestalt, la vía del vacío fértil: Martin Buber: Yo y tú.

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  7. Una historia preciosa, muy bien narrada. Me ha dado tristeza, sobre todo al ver reflejada la insensibilidad que muchos humanos tienen hacia los animales. Te felicito por tu blog. Un cordial saludo.

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  8. Mark: siempre me ha gustado la terapia gestáltica, desde que estaba en el colegio. Creo que -literariamente hablando- tiene mucho de realismo mágico.

    Isabel: Me alegro que te haya gustado el relato, que lo leyeras completo y...en fin, el cuento es triste pero es la pura verdad.
    Gracias por la visita y el comentario.
    Imagino que tienes blog, así es que iré a visitarte.

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  9. Es un sitio muy interesante el saber de tu amor por los animales eso habla muy bien de ti.

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  10. Sr. Negocio: Gracias por su agradable comentario. Personalmente, tiendo a desconfiar de aquellas personas a las cuales los animales les resultan indiferentes y definitivamente me desagradan aquellos que simplemente no les tienen cariño.

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  11. Hello people want to express my satisfaction with this blog very creative and I really like the views of the focus very good indeed Thank you for the helpful information. I hope you keep up the good work on making your blog a success!

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¿y Boston?