Con éste, cumplo 100 entradas en blogspot.
Pero al paso que voy, capaz que sea el último.
Nooooo, es decir, espero que no. Es solo que tengo una gripe (segunda en dos meses) que me está matando. Los huesos me están doliendo, la cabeza se me revienta, tengo los pies y manos en franco proceso de criogénesis y una fiebre persistente que se resiste a abandonarme. Este nivel de temperatura corporal es digno de una mejor causa.
Me acaban de pagar por "una peguita poca" y, por lo que veo, se me irá todo en médicos y fármacos varios (ya tomo hartos por otras causas y pucha que me pelan los bolsillos).
¿por qué será que no puedo enfermarme de algo que se mejore o aplaque con esos remedios a luca que veo comprar a medio mundo en la farmacia?
Voy a ir a penar al blog de la que no se ve, por si me explica algunas cosas que necesito saber (si me retas por echarte al agua, yo no he dicho nada, así es que quédate piolita y nadie sabrá...digo yo).
En otras circunstancias, estaría "puro queriendo matarme". En cambio, estoy echando esto a la broma. (pa'trás no cunde, dicen)
Acabo de percibir con el rabillo de mi ojo derecho un relámpago...Bueh, mientras no me caiga un rayo encima, supongo que me mejoraré pronto ¿o no?
Hoy estoy más confundida, atontada e insegura que de costumbre. Lo único que tengo claro es que lo atontada se me va a pasar. Es lo único en que me tengo una fe ciega: la inteligencia. No por nada tuve sobrenombres como "cerebrito con patas", "la que todo lo sabe", Oráculo y otros por el estilo. El que más me dolió fue el de una compeñera de colegio. Estábamos en octavo básico. Trece años, inicio de la adolescencia y subí de peso (lo que me marcó para siempre). Entonces, una de mis mejores amigas en esos años, Susana, no encontró nada mejor que decirme: "parece que tú estás comiendo el pan de la sabiduría, porque sabes demasiadas cosas y estás cada día MÁS gorda. Me cagó. For ever and ever. Yo estaba al tanto que sabía más que mis compañeras (porque leía muchísimo y tenía memoria de elefante: la última, QEPD) pero no sabía que se notaba tanto los kilos ganados a punta de recreos bien saboreados (es que en mi colegio existían dos kioskos gigantes y un casino...¿cómo no iba a comer?)
Como además ando inconexa, se aguantarán que escriba sin hilación alguna, salvo la de mi propia mente.
Mientras escribía, pensaba en lo mucho que he valorado siempre la inteligencia, tanto propia como ajena. Si había algo que me cargaba era la gente estúpida. Con los años he ido mutando esa idea por otra. Hoy detesto a la gente de mala entraña, ésa que te envidia, o es egoísta en extremo, los que aserruchan el piso y los andan craneando cómo deshacerse de uno, sea pelando, criticando para destruir...en fin, las formas de hacer daño a los demás son tan variadas como gente mala existe (y sobran) ¿qué saco con tener puros amigos con un CI de 160 si me van a cagar igual?. Aunque me hablen pavadas, prefiero los que están entre 100 y 120, siempre y cuando tengan buenas intenciones
Y parece que estoy divagando. Mejor me callo, me acuesto y sueño con un infiermo imposible lleno de fuego incesante y malulos quemándose.
De verdad que me muero...estoy vieja ¿o no? jajajaja. No aunque tampoco tan joven como para que una gripe pase piola.
Espero leerlos a todos mañana y si no lo hago, será porque habré amanecido anclada a la cama.
Que descansen.