
En todo caso, esta manito es del Martín, un gatito algo grandulón...

Porque me importa.
El solo hecho de amanecer (o atardecer, da lo mismo) hoy con un ánimo diferente, con ganas de hacer cosas y sin ese peso tremendo sobre mi espalda es extraño pero rico, demasiado. Supongo que es así como se sienten todos aquellos que no sufren esta lacra espantosa.
Es raro, porque justo estaba pensando ¿cómo se sentirán los que no sufren depresión? y me lamentaba por ser incapaz de experimentar eso.
Ya me estaba poniendo de pie y de frente a mi personal muro de lamentos, cuando me percato que no me siento "viva" de la forma en que suelo estarlo.
Hoy de verdad estoy viva. Siento un cierto frío que hasta me resulta agradable.
Tengo ganas de hacer cosas pero cosas concretas, no es esa continua desazón del perpetuo aburrimiento.
No. Hoy tengo ganas de ordenar mi dormitorio y hacerle una limpieza profunda porque está convertido en chiquero.
Puede que esta sensación dure solo una tarde pero podría durar más. Sería como un sueño.
Qué agradable!!! qué agradable...
Quiero una template negra, con algunos rojos destellantes. Ya vi una pero aún no me decido.
Quiero rojo porque me acabo de dar cuenta que me está gustando el color más que para ponérmelo encima y salir a la calle. Me está apeteciendo un rojo furioso que desate toda esta ira contenida y que de tanto tragármela me ha ido pasmando.
No es casualidad que ya no tenga ideas, que la inteligencia se me esfume, que no sociabilice con nadie. Porque si en el post pasado dije que todo me aburría no ha sido destino ni desidia. Me consumo por dentro, llena de una frustración tan grande que ya todo me da igual.
¿comer o no comer? Vamos por lo fácil, que no estoy para voluntariosos esfuerzos.
¿Salir o quedarme en casa? Ya no veo entretención en salir, así es que me quedo acá, con un ánimo pútrido y me lo banco sola.
¿Escribir o quedarme piola? Ya he estado bastante callada, precisamente porque no hay nada lindo ni simpático en esta vida de zombie que estoy llevando. Aún así, estoy frente al monitor, a ver si me sirve como una vez , hace años, para devolverme el alma al cuerpo.
Fumo, porque es casi mi única señal de vida. no me entretiene ni distiende. apenas me ayuda a pasar el rato.
Quise tantas cosas y esperé tanto. Probablemente no sean más que añejas palabras de la -antaño- niña mimada a quien nada le faltaba, a quien todo le resultaba tan fácil.
Pero después de una década de altas (altísimas, debo reconocer) expectativas, de pésimas decisiones y nula suerte, me encuentro boqueando como un pez que fija pupilas por última vez para ver cómo se acerca un enorme cuchillo para desprenderme de mi cuerpo.
Niña malcriada que se transforma en adolescente todopoderosa y cae al abismo que separa su ego del piso, justo después de haber perdido la juventud. Pero no es algo que me haya ocurrido una sola vez. Cierto es que después del porrazo algo se aprende pero irse al suelo tan seguido tiene sus bemoles: los golpes ya no duelen tanto (la parte linda de andar a tropezones) y el entumecimiento se va agrandado, hasta abarcarme toda, hasta el agotamiento, hasta que ya da igual si me levanto o me quedo sentada sobre mi poto (que bien podría ser mi cabeza).
Hasta que vivir estrujando el pasado sea lo único a que puedo echar mano para estar segura de ser, de estar.
No, a decir verdad, no quiero nada. Quise. Quise muchas cosas y personas, tuve sueños y futuros. Hasta tuve gloriosos momentos de alcanzar por segundos mis metas. (tampoco soy tan, pero tan looser)
Desde el limbo escribo, intentado escapar de mi no-vida de abulia desbordante.
¿Puede acaso desbordar la abulia? Si de algo podría yo ser ejemplo...entonces, claro, es cosa de venir a ver mi show, porque acá no es necesario hurgar ni ser puntillosos: hay abulia para todo y en todo.
Quiero encauzarla y lo único a mi alcance es desagrado y rabia.
Quiero una plantilla negra como la noche, con rojos centellantes.
al parecer, las placas tectónicas que me circundan se están moviendo más de la cuenta.
No las he sentido terremotear (espero no sentirlas) pero me están provocando una magnífica falla que se acerca a pasos agigantados a los pies de San Andrés.
Me falla la mollera cuando trato de ser coherente, fallo en ganas de hacer algo, sumida en un profundo aburrimiento.
Me fallaron las vacaciones de arena, playa y sol. Me fallaron unas pegas rebuenas que tenía en carpeta y las malas están tambaleándose. Me falla el bichito de la sociabilización y lo más lejos que llego es al super o la casa de un potencial cliente.
Me falló de pronto mi fiel colchón y ahora me tiene curcuncha y con varias vértebras clamando quiropraxis.
Me falló hoy la compra de un nuevo soporte de descanso nocturno y con suerte mañana la tortícolis será acarreada con dignidad, así como los dolores lumbares (aunque ahí se me olvida la dignidad, al punto de volverme verborreica con mis clientes (a quién podrá importarle que su leguleyo ante casi en cuatro patas porque la columna lumbar se la come viva?).
Me falló la ida al Zoo (sip, me gusta, aunque no las jaulas de 2x2 en que están metidos todos los pobres. Me gusta verlos e imaginarlos teniendo la vida que se merecen, en vez de estar cumpliendo cadena perpetua solo porque son lindos (y si son ricos, pues los comemos ¡Qué tremenda mierda!
Me está fallando ir a la exposición Bodies porque la encuentran muy macabra...qué tanto, igual puedo ir sola.
Me están fallando heavy las ganas de seguir escribiendo y diseminando boludeces como periodista de farándula.
Me está fallando mi padre, quien debía biopsiarse y la cuestión...falló! así que en otra oportunidad deberá ir a mostrarle el que te jedi al urólogo.
Me fallan las madrugadas, con ojos bien abiertos que después no puedo volver a abrir hasta la hora post almuerzo (a excepción de hoy)
La plantilla de este blog vive su propio mundo y no está ni ahí con funcionar y yo ya no estoy ni ahí conque funcione tampoco. Total, las ganas de escibir también me fallan.
Odio que las cosas fallen. Pero normalmente me siento compelida a solucionar el problema y ya luego arreglo todo y las cosas vuelven a funcionar como quiero.
Ahora estoy más cansada o más floja que de costumbre, así es que estoy esperando el día en que pueda torcer la nariz a mi antojo y tenga ganas de hacerlo, a ver si todo deja de descomponerse de esta forma desatada.
Mientras tanto, algo tendré que hacer para entretenerme y producir.
Tal vez mañana...
© 2008 - [ Scratched ] diseñado por DOXS - Bajo Licencia Creative Commons |