Una abogado con las patas y el buche. Mal ojo pa'los negocios (esto es un negocio pero me enteré tarde), clientes más raros que huevo con cejas y aspiraciones novelescas incumplidas.
Resulta que algún cliente por ahí quería salirse de una sociedad pero el GRAN PERO era que no todos los socios estaban de acuerdo, así es que no podía hacerse modificación de escritura, sino que un retiro.
Con la consabida ley de Murphy persiguiéndola incesante, vagó por cuanta notaría santiaguina decente encontró pero ninguna estaba dispuesta a hacer lo que ella necesitaba. Entrampada y sin salida, ya no sabía qué más hacer por este "cliente" quien le mandó un mail haciéndole "lero lero" para contarle que ahora todos los socios estaban de acuerdo pero la modificación la estaban haciendo con otro abogado.
Entonces, resulta que me mamé una semana de caminatas y ruegos inútiles y todo por las puras. Trabajo en balde, para variar.
Entretanto, me encuentro metida en el otrora bello mundo de industria textil. Ése que alguna vez exportó hasta a Inglaterra, ahora se sume en la bancarrota y el 80% del empresariado anda arrancando de la justicia o declarándose en quiebra. Lo peor de todo es ver cómo, por confiar tanto en profesionales ni tan profesionales, cada vez se van hundiendo más y más y si antes tenían demandas civiles y laborales, hoy están entrando de lleno al mundo del sistema penal, todo por los malos consejos.
Los casos llegan a dar pena. Uno de ellos tiene dos abogados que le dieron como gran consejo, vender bienes sujetos a medidas precautorias (prohibición de enajenar) y ahora se puede ver envuelto en tremendo lío. Es más, para que no hubiera lugar a dudas, el cliente llamó a unos de sus asesores jurídicos y me hizo escuchar la conversación. No puedo creer que exista gente tan poco ética. Es más, a sabiendas, le insistió en el "consejo" y ni por si acaso le dijo que se trataba de un ilícito con ribetes penales.
Por si fuera poco, es probable que me vaya de Santiago, tengo alteraciones del sueño y estoy escribiendo micro cuentos (además de ser dueña de casa)
Y pensar que tiendo a creer que mi vida es más fome que la de nadie...
Resulta que algún cliente por ahí quería salirse de una sociedad pero el GRAN PERO era que no todos los socios estaban de acuerdo, así es que no podía hacerse modificación de escritura, sino que un retiro.
Con la consabida ley de Murphy persiguiéndola incesante, vagó por cuanta notaría santiaguina decente encontró pero ninguna estaba dispuesta a hacer lo que ella necesitaba. Entrampada y sin salida, ya no sabía qué más hacer por este "cliente" quien le mandó un mail haciéndole "lero lero" para contarle que ahora todos los socios estaban de acuerdo pero la modificación la estaban haciendo con otro abogado.
Entonces, resulta que me mamé una semana de caminatas y ruegos inútiles y todo por las puras. Trabajo en balde, para variar.
Entretanto, me encuentro metida en el otrora bello mundo de industria textil. Ése que alguna vez exportó hasta a Inglaterra, ahora se sume en la bancarrota y el 80% del empresariado anda arrancando de la justicia o declarándose en quiebra. Lo peor de todo es ver cómo, por confiar tanto en profesionales ni tan profesionales, cada vez se van hundiendo más y más y si antes tenían demandas civiles y laborales, hoy están entrando de lleno al mundo del sistema penal, todo por los malos consejos.
Los casos llegan a dar pena. Uno de ellos tiene dos abogados que le dieron como gran consejo, vender bienes sujetos a medidas precautorias (prohibición de enajenar) y ahora se puede ver envuelto en tremendo lío. Es más, para que no hubiera lugar a dudas, el cliente llamó a unos de sus asesores jurídicos y me hizo escuchar la conversación. No puedo creer que exista gente tan poco ética. Es más, a sabiendas, le insistió en el "consejo" y ni por si acaso le dijo que se trataba de un ilícito con ribetes penales.
Por si fuera poco, es probable que me vaya de Santiago, tengo alteraciones del sueño y estoy escribiendo micro cuentos (además de ser dueña de casa)
Y pensar que tiendo a creer que mi vida es más fome que la de nadie...















