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23 de agosto de 2007

Érase una vez...

Una abogado con las patas y el buche. Mal ojo pa'los negocios (esto es un negocio pero me enteré tarde), clientes más raros que huevo con cejas y aspiraciones novelescas incumplidas.

Resulta que algún cliente por ahí quería salirse de una sociedad pero el GRAN PERO era que no todos los socios estaban de acuerdo, así es que no podía hacerse modificación de escritura, sino que un retiro.

Con la consabida ley de Murphy persiguiéndola incesante, vagó por cuanta notaría santiaguina decente encontró pero ninguna estaba dispuesta a hacer lo que ella necesitaba. Entrampada y sin salida, ya no sabía qué más hacer por este "cliente" quien le mandó un mail haciéndole "lero lero" para contarle que ahora todos los socios estaban de acuerdo pero la modificación la estaban haciendo con otro abogado.
Entonces, resulta que me mamé una semana de caminatas y ruegos inútiles y todo por las puras. Trabajo en balde, para variar.

Entretanto, me encuentro metida en el otrora bello mundo de industria textil. Ése que alguna vez exportó hasta a Inglaterra, ahora se sume en la bancarrota y el 80% del empresariado anda arrancando de la justicia o declarándose en quiebra. Lo peor de todo es ver cómo, por confiar tanto en profesionales ni tan profesionales, cada vez se van hundiendo más y más y si antes tenían demandas civiles y laborales, hoy están entrando de lleno al mundo del sistema penal, todo por los malos consejos.
Los casos llegan a dar pena. Uno de ellos tiene dos abogados que le dieron como gran consejo, vender bienes sujetos a medidas precautorias (prohibición de enajenar) y ahora se puede ver envuelto en tremendo lío. Es más, para que no hubiera lugar a dudas, el cliente llamó a unos de sus asesores jurídicos y me hizo escuchar la conversación. No puedo creer que exista gente tan poco ética. Es más, a sabiendas, le insistió en el "consejo" y ni por si acaso le dijo que se trataba de un ilícito con ribetes penales.

Por si fuera poco, es probable que me vaya de Santiago, tengo alteraciones del sueño y estoy escribiendo micro cuentos (además de ser dueña de casa)

Y pensar que tiendo a creer que mi vida es más fome que la de nadie...

16 de agosto de 2007

¿Lo cuento o no lo cuento?


Ya, si no sirvo para los secretos: Estoy contando Santiago en 100 palabras. Hace unos 30 minutos alguien me avisó del concurso de este año y ya escribí uno. Calculo que tendré demasiados para mandar y solo puedo enviar tres.

¿Ganar o perder? Francamente, ir a Beijing no me anima pero la plata sí. Así es que mejor sería que no ganara. Ya sé que le estoy sacando leche a una vaca que no tengo pero soñar no cuesta nada.

Debo andar por las ochenta palabras con este post ¿Ven cómo me estoy preparando? Lo que me deja crespa de desesperación es que nada de lo que escriba en este tiempo para el concurso puede ser publicado en ningún formato, así es que tendré que guardar cada cuento hasta que el concurso termine, por si ando inspirada y gano alguna cosilla.

Qué ganas más compulsivas de publicar el primer cuento ahora ya. Pero no puedo, no puedo.

Lo único que me deja un tantín más tranquila es saber que tendré harto material para publicar en el blog cuando este asunto del concurso acabe.

De todas formas, escribir historias tan cortas se me hace mezquino en el blog. Calculo que cada post que escribo debe tener al menos unas trescientas palabras (los cortos).

Ajjjjj, qué mal que me lo contaran tan tarde. Ahora me siento llena de adrenalina para escribir toda la noche pero no puedo porque si no mañana me andaré pisando las ojeras por el centro.

horrible, terrible, adorada obsesión por escribir.

13 de agosto de 2007

Deshojando margaritas


Hoy no estoy triste, ni feliz. Tampoco a la expectativa ¿aletargada tal vez? No, éso tampoco es verdad. Estoy filosofando, por decirlo de alguna forma genérica.

En este estado, todas las cosas me son ajenas y aprovecho, por lo tanto, de pensar un poco en mi y en mi entorno, con la mediana objetividad de la distancia.

Y veo cómo las cosas que suelen parecerme trascendentales tal vez no lo sean tanto.

Vi tele hasta el hartazgo. Partí con unas películas de amor tontorronas, como "Notting Hill". Hueca por excelencia pero por alguna razón suele entibiar el alma. Después "Million Dollar Baby" que, contrario a lo que me habían vaticinado, no encontré triste. Maravillosa película de la oruga vuelta mariposa y cumple así su destino autoimpuesto.

Me dejó pensando muchas cosas, sobre todo acerca del amor. No hay amor romántico dentro de la película y aún así la protagonista muere en la más completa calma y sensación de plenitud.

Al revés de la primera, en la que los caracteres principales dejan todo por amor. Claramente MDB me pareció mucho más honesta, más real.

Obvio, después de una gula fílmica no puedo dejar pasar el cliché de moda: el sentido de la vida.

Si es que Dios existe, entonces, debiera existir un sentido para todas las cosas (teniendo siempre en cuenta que el Creador ha de tener un propósito y ha de ser benevolente, como casi todas las religiones presuponen). Pero ¿y si no existe? Entonces, creo yo, habría dos caminos posibles: autodeterminarse de la manera más satisfactoria para cada cual o el caos completo de saber que germinamos, crecemos y comenzamos la descompocisión orgánica como a los 25 años hasta el momento de la muerte, sin propósito alguno y sin norte salvo servir de materia orgánica para la vida que vendrá, por propia disposición de la naturaleza.

Pero aún en la determinación podría existir el caos, a menos que nos ordenemos de tal forma que nuestra vida no sea estorbo ni amenaza para los demás seres vivientes.

Y vuelvo al tema del amor: Si hay un Dios, es presumible que él nos haya insuflado tal capacidad. Si, por el contrario, no existe Dios y somos nada más que una combinación molecular energética, dispuesta de tal extraña manera que se generó la vida, entonces el amor tiene otras explicaciones. Puede ser el apego a la propia supervivencia, puede deberse a un explosión química a nivel cerebral (que sí lo es) o un capricho más de la existencia.

Como sea, el amor parece ser el motor de la vida humana, puesto que "hacer el amor" puede tener como consecuencia engrendrar hijos. El amor lleva a que las personas cercanas entre sí tiendan a protegerse y a velar unos por otros. El apego carnal/romántico por otro, toma - en este orden de ideas- un cariz inapreciable y promueve la vida humana como un bien preciado por sobre todas las cosas.

Majaderamente ¿qué es el amor? ¿sirve el amor? Ese amor completo, desinteresado, apasionado y duradero no lo he encontrado nunca: Siempre falla al menos una variable, lo que me lleva a darme de cabezazos una y otra vez frente a tales viscisitudes. El amor falente, en cambio, es bastante más probable y es el que experimentamos a diario, cuando caemos presa de la química cerebral que nos hace rendirnos ante los brazos de otro, nos hace felices y nos hace sufrir, nos hace volar y nos obliga a caer.

Siempre repito esta frase: "Cuando de amor se trata, lo quiero todo, todo, todo." Sin embargo, nadie da todo. Ni yo ni nadie (nadie que conozca o del (la) que haya oído, al menos)

Entonces ¿De qué diablos estoy hablando? Mi cama me está llamando...

6 de agosto de 2007

La fotografía, los cumpleaños, la familia y yo

Muy a pesar del título, no publicaré ninguna foto, porque no viene al caso.
Lo que importa (o ME importa, más bien) es mi inconsecuencia y cómo las cosas más insípidas de la vida pueden amargarme la tarde simplemente porque me siento pasada a llevar u ofendida.
El caso es que el viernes 27 de Julio mi sobrinito estuvo de cumpleaños y lo celebramos en mi casa. Solo estábamos unos pocos familiares (los más cercanos) porque a sus papis se les ocurrió que el cumpleaños debía ser un magno asado a la hora de almuerzo. Esto no deja de ser extraño para mí, en dos sentidos diferentes: Primero, porque los cumpleaños, sobre todo los infantiles, se celebran a media tarde, entre torta, panecillos, chocolate y bebidas y no mandándose una comilona de antología frente al cumpleañero que solo come papilla y harto aburrido debe estar con los sabores de siempre. Segundo, porque todos mis cumpleaños adolescentes, TODOS, fueron en la playa, hartándose todos de carne a la hora de almuerzo y con una torta que compraba una tía especialmente para SU hija y que hasta el día de hoy odio (la torta, a ellos no -aunque tampoco los amo, vamos, que no son mi estilo de gente para compartir, ni yo de ellos).
Esos pseudo cumpleaños nunca me han gustado porque no están pensados para celebrar a nadie sino que se convierten en la excusa para reuniones familiares en donde el celebrado apenas si es recordado a la hora de apagar las velitas de una torta que ni siquiera probará.

Conociendo ambas familias, decidí que Joaquín debía recibir de mi parte JUGUETES, porque de seguro el resto sería pura ropa. No me equivoqué.
Finalmente, el cumpleaños terminó bastante tarde y con el pobre Juaco afiebrado.

Después de manso preámbulo, a la papa. Ayer llegó mi hermano y mi cuñada y me llamaron para ver las fotos del cumpleaños. Del video nunca supe...parece que es Top Secret.
El punto es que empiezo a ver las fotos (que eran muchas) y mi chiquitito saldría como en cuatro o cinco y yo ¿yo?...las fotografías pasaban y pasaban y yo no estaba en ninguna de ellas. No me ha mordido ningún vampiro (al menos hasta donde sé) así es que debía aparecer pero no, no, no...¡Un momento! Por ahí, perdida en la foto que pasó más rápido que ninguna, se alcanzaba a ver la figura de una mina que se parecía a mi ¿sería yo? Parece que sí, yo llevaba esa ropa puesta aquel día, pero como la yegua de la foto estaba de espaldas, no pongo las manos al fuego.

Ya, ya, no me gustan las fotos pero ¿cómo se va a enterar mi sobrino que yo estuve ahí?
Terminará siendo la leyenda familiar "Dicen que la tía Wilma estaba en mi primer cumpleaños pero como yo era muy chico, pues no me acuerdo. Por lo demás, si me regaló algo, lo debo haber destrozado hace años. Oye, papá, si mi primer cumpleaños se celebró en la casa de tu hermana cómo es que ella no aparece por ninguna parte...¿la habrán vampirizado?


29 de julio de 2007

Tarde o temprano

Son las 5:30 am. No vengo de ningún carrete, no hay rastros de copete en mi torrente sanguíneo y solo la nicotina podría considerarse un factor (bueno, ya, tambíen la cafeína).
El hecho es que no estoy segura si estoy levantada muy temprano o demasiado tarde.
Es una verdad tremenda eso de que todo depende del prisma.
Así como una amiga suele ver el vaso medio lleno, yo lo veo medio vacío.
Así como hay quienes me quieren, a veces me parece poco.
Así como una vendedora opinó que le compraba demasiados juguetes a mi sobrino, yo me sentía culpable porque no le compré el que yo quería.
Así mismo, así, así, ignoro si es muy tarde o muy temprano.

¿Por qué preguntarse estas cosas a estas horas? Simple, porque la energía me recorre entera y me parece un despropósito doblarme para caber en el sobre, cuando las hojas aguantan harto todavía y no veo por qué dejar de escribir (metafórica y realmente).

En fin, como el divague se hace grande, mejor dejo el blog por esta noche/mañana y continúo después cuando se me ocurra alguna cosa entretenida o importante que contar.

So long, Fer Well, auchtwidensen, good bye, tan tara ran ta ran tan tan, tan tara ran tan tan....

19 de julio de 2007

Ética y fútbol

Acabo de ver el partido de semis entre Chile y Argentina. Y me queda una sensación de impotencia, rabia y frustración.
Es increíble la cantidad de tácticas poco éticas que un grupo de niños menores de 20 años puede desplegar dentro de noventa minutos de partido.
Muchas veces se repite eso de "la pillería del chileno". Sin embargo, los argentinos son magos de la maña, el truco y el engaño. Ni en una piscina olímpica se pueden ver tantos piqueros en tan poco rato.
Yo dudo mucho que los argentinos sean tan patas de lana como para caerse y dar cinco o más vueltas sobre el pasto solo porque les quitaron la pelota. Ahora, no sé, tal vez el grupo mundialista chileno haya tenido poderes telepáticos y darles patadas y empujones mentales a los trasandinos.
Luego está el árbitro. A ése le pagaron porque nadie puede ser tan impresionantemente incapaz en su oficio. Lo que no sabría decir es quién le untó la diestra, porque hasta el técnico argentino fue donde Arturo Vidal para consolarlo con un abrazo mientras el chiquillo no podía dejar de llorar.
Y, para rematar el partido, los chilenos -tanto en graderías como en cancha- estaban con unas tremendas ganas de linchar a ese árbitro de mierda. En cambio, el oligofrénico ése vestido de amarillo canario se mandará un informe de antología que terminará de aplastar al equipo chileno.
¿La pillería del chileno? ¿Cuál?

15 de julio de 2007

A propósito de la felicidad



Como me resulta casi imposible evitar reflexionar acerca de todo lo que me ocurre, lo que no; lo que ocurre a mi alrededor, entonces me veo ante el imperativo de darle un tiempo a esto de la felicidad y -como buena pesimista que soy- requiero algunas pruebas acerca de si fui feliz antes, cómo ocurrió, si soy feliz ahora y si podré seguir siéndolo.




¿Y de qué forma puedo afirmar que antes fui feliz? No mediante las palabras, porque se las lleva el viento. Las fotografías me resultan, de esta manera, la forma más patente de saberlo, porque sacarme una sonsira verdadera no es tarea fácil y quién mejor que yo para poder distinguir las forzadas de las auténticas.

En las fotos de arriba, pues en la sepia tenía tres años, una familia unida y un hermano de un tierno año de edad ¿cómo podría estar triste?

En la imagen playera, iba directo a una de mis pasiones juveniles: tomar sol hasta quedar como jaiba. Y más encima muy bien acompañada por mi madre y mi tía.

Y el día que se tomó la foto con mis amigos, fue el 14 de septiembre de 1998, fecha en que juré como abogado ante la Corte Suprema. No me importaba tanto el título, como la misión cumplida y la felicidad de quienes me rodeaban.




O esa foto de arriba, en que me moría de la risa por uno de los chistosísimos comentarios de mi hermano.

A la izquierda, estaba doblemente feliz: con mi peso ideal (soy de las que suben y bajan constantemente) y encima de todo, en una etapa profesional llena de reconocimientos.

En ésta, reside una de mis felicidades y empuje para mi vida: mis gatitos.

Acá, la felicidad me la daba la sensación de independencia y libertad.

Y en la última, sangre de mi sangre: mi sobrino Joaquín, quien está ad portas de su primer año completo de vida.
Las fotografías son historias contadas en una sola imagen.

Ésta es parte importante de la historia de mi felicidad.

13 de julio de 2007

Heme Aquí

Recuerdo muy bien que el año pasado realicé un par de entradas con un título casi igual. Esa vez escribí lo que sigue:

Aquí
He aquí la torpeza
he aquí la ineptitud
Acá reside la ingenuidad
de vez en cuando la perdición
y el olvido

He aquí la belleza
claridad en ocasiones
Acá madura un seso
acá se marchita
y perece

Aquí van las palabras
las queridas,
las vomitadas

He aquí mi ego
mi alter,
mi pequeñez
Heme aquí.

Aquí otra vez
Heme aquí
cocinando

las manos ásperas,
la piel curtida
Acá está la cocina
por ahí los condimentos

Me asalta el ajo
que emana de mis dedos
Las ollas bullen
en la cocción diaria

Me estoy cocinando
de a poco
Ya casi estoy "al dente"

Para la primera de esas pseudo rimas, me estaba sintiendo medio perdida y para la segunda, harto choreada de vivir metida en la cocina.
Es curioso cómo da vueltas la vida y yo, la más pesimista de todas, me veo en la necesidad de reconocer que las cosas pueden variar para mejor. Que este año no tengo casi nada de qué quejarme. Es muy cierto que después de estar de pie o sentada por un rato, se me escapa un Aggggggg de dolor físico. Y es que un desgarro en plena espalda no pasa desapercibido (cosa que bien saben los futboleros).
Sin embargo, por más fuertes y hasta invalidantes que sean, más me hacen reír o rabiar. No me desaniman.
Será acaso este existencialismo al peo que rige mi vida. Mmm...sí, yo creo que es eso. El punto es que para mí siempre prima el dolor del alma por sobre el físico.
¡Y ahora mi alma anda contenta y esperanzada!
Esa es la gran novedad de mi vida. Ésa es la que me hace sentarme a escribir ahora, a pesar que mi espalda se está partiendo en dos. La misma que me hace levantarme feliz de la vida con cuatro grados bajo cero y partir a la pega cargada como un burro (ya, cada uno va como puede), volver con las patas arrastrando y curcuncha como viejuja de 105 pero feliz igual.
HEME AQUÍ, FELIZ!!!

5 de julio de 2007

Y volé


Claro que me costó harto despegar. Los primeros minutos no sentía realmente miedo pero mi voz delataba algo que hasta mi mente lograba esconder de mi: El terror a hacerlo mal. Luego de algunos minutos hablando, sin embargo, noté mi voz más firme. Ese timbre lograba llenar la sala por momentos.
Así, me fui afirmando hasta desviarme absolutamente del tema (estatuto administrativo) y pasé por economía, seguridad social internacional, experiencias comparadas y hasta Francis Fukuyama apareció con su fantasmagórica visión de la sociedad. Ahí no solo volé, sino que me dio el cuero para hacer piruetas y acrobacias varias, bajé planeando y aterricé en el coffee break.
Obviamente, esto no hubiera sido posible sin "a little help from my friend". Mi amiga M, quien ha sido un diez conmigo, fue capaz de notar precisamente cada vez que yo empezaba a teclear y, como que no quiere la cosa, metía su cuchara a modo de intervención coloquial cada vez que yo empezaba a hacer agua. Entonces, yo la escuchaba con atención y lograba retomar el hilo conductor. Fue una ayuda invaluable y un puntal, porque tenía la certeza que, ante mis falencias, ella podría -con gran sutileza, por cierto- sacarme del hoyo y hacerme reflotar.
Así todas las turbulencias de mi vuelo se disiparon y logré aterrizar con propiedad.
Listo, primera charla en dos años, salí adelante y para la próxima les cuento cómo lo hice.
Por hoy, misión cumplida.

4 de julio de 2007

Learning to Fly


Into the distance, a ribbon of black
Stretched to the point of no turning back
A flight of fancy on a windswept field
Standing alone my senses reeled
A fatal attraction is holding me fast,
How can I escape this irresistible grasp?

Can't keep my eyes from the circling sky
Tongue-tied and twisted just an earthbound misfit eye

Ice is forming on the tips of my wings
Unheeded warnings, I thought I thought of everything
No navigator to find my way home
Unladened, empty and turned to stone
My sole intention is learning to fly
Condition grounded but determined to try
Can't keep my eyes from the circling skies
Tongue-tied and twisted just an earthbound misfit eye

Above the planet on a wing and a prayer,
My grubby halo, a vapour trail in the empty air,
Across the clouds I see my shadow fly
Out of the corner of my watering eye
A dream unthreatened by the morning light
Could blow this soul right through the roof of the night

There's no sensation to compare with this
Suspended animation, a state of bliss
Can't keep my mind from the circling skies
Tongue-tied and twisted just an earthbound misfit eye