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30 de junio de 2006

Acá va la veta pictórica

No es muy imaginativa, vamos, que son casi puras copias. Pero según decía mi maestra, el trazo, el dibujo y el manejo de la técnica son dignos de destacar. Tal vez sí, tal vez no...después de todo, tengo óleos pintados a dedo, otros con técnica de acuarela, cosas técnicas muy sui generis pero entretenidas de mirar de cerca (más que nada por las texturas).
Me viene mejor el dibujo en tinta (soy zurda y los carbones me ponen de cabeza). Me encanta dibujar cómics (copias otra vez). Fui copiona desde mis primeros dibujos sobre las paredes de mi casa (hace casi 33 años que empecé). Esos dibujos permanecieron en su lugar, porque mi madre pensaba que yo era una "niña genio" (lo que son las madres).
En fin, luego de empredrarme el camino, les tiro alguna de mis cositas...
Ah, ya tengo pasteles secos!!! Pero no el papel...buh...







Me ha LLegado Carta!!!


Alguien me contó que se habían posado sobre mi blog varias palomas mensajeras.
Prácticamente todas dejaron parabienes de los emisarios, a excepción de una, que osó cagarse en mi blog. Cuando entré, la caca ya estaba seca y, como no olía a nada, bastó con soplarla para dejarlo otra vez impecable.
Es que cuando un personaje deja caca en el blog de otro, hay que fijarse bien de quién se trata.
En honor a la verdad, se trata de uno que se vota solo, se ríe solo de puras sandeces y se cree inteligente. En síntesis, no se trata de un "personaje", sino de un espectro, poseedor de naderías como ningún otro, vanidoso, pretencioso pero insípido: No sabe escribir (supongo que a duras penas podrá juntar las letras para leer), alguien que me ha dejado comentarios solo dos veces y ambos fueron del mismo tenor.
Este sujeto no me va a soltar tan fácil, porque su envidia y su ego se lo impiden
Y todo esto ¿por qué? Simplemente porque una vez tuve la "osadía" de remarcarle que las soluciones de un tema en cuestión (ni me acuerdo qué) no pasaban por sus futiles y pueriles devaneos mentales. Creo que se trataba de las colas en los supermercados y él propuso, inocente, desaplicada e ignorantemente, cambiar la legislación laboral (!!!) Ante tal patraña de descompuesto aliento intelectualoide, no me pude callar.

Es probable que luego de publicar esto, me arrepienta: después de todo, las tos me carcome los bronquios, la fiebre evita el coladero mental y la molestia ante comentarios abiertamente desatinados se hace fuerte y furibunda.

OYE, QUE DEJASTE CACA EN MI BLOG ¿POR QUÉ NO TE REMITES A TU PROPIO BLOG Y AL DE TUS AMIGOS, EN VEZ DE ANDAR LEYENDO MIS FOMEDADES??

AH, Y NO ME TOMES TAN EN SERIO, TENGO FIEBRE, ESTOY ENFERMA Y ANDO DE MALAS PULGAS.
SIMPLEMENTE TE TRANSMITO UN POCO DE LA VIRULENCIA QUE ME TIENE POSTRADA. SI TE TUVIERA CERCA, TE DABA UN BESO.

28 de junio de 2006

Desde la Cama

Mis jaquecas me knockean. Acabo de despertar luego de tres horas durmiendo!!!
Tengo la cara hinchada y creo que dentro de la caja craneana la cosa debe andar parecida.
En momentos así, no sé bien por qué, me dan unas tremendas ganas de dibujar. Desde el fin de semana ando con el antojo de pintar acuarelas o algo en pasteles secos, pero solo tengo instrumentos para óleo y pasteles al aceite. Hoy pensaba comprarlos pero esta jaqueca me lo impidió.
Ahora ando desesperada, porque cuando se me ocurre hacer algo, lo quiero altiro, lo quiero ya y vengo aguantando estas ganas por cinco días al menos. Todo lo que se me ocurre pensar es dónde miércale puedo encontrar acuarelas a esta hora...mmm, se me acaba de ocurrir que no tan lejos de micasa está el barrio universitario y por ahí hay un super enclavado...si los tipos saben vender debieran tener esos instrumentos y otros...
Voy a intentar agarrar las llaves y partir a buscar esas cositas.
Qué post más fome, pero la materia gris no me da para más por hoy.

27 de junio de 2006

Puedo ser romántica

Mi "bultito" (bien sabe quién es) no está y no lo he visto desde el viernes. Lo extraño, aunque por las noches se acabrone con la ropa y me deje cagándome de frío sin ninguna compasión.
Extraño que me diga "tengo hambre", con voz de Topo Gigio.
Ya nadie se fuma mis puchos como si fueran candys. Nadie deja los ceniceros hasta el tope, sin vaciarlos jamás. Nadie prende la tele y hace zapping hasta por 8 horas seguidas. No hay quien pase la aspiradora sin contemplaciones por las cosas que puedan haber caído accidentalmente al suelo (como dos pares de aros de oro de 24 kilates, uno con perlas y otro con brillantes, más otros tres anillos de similares características que mis gatitos botaron y que ahora deben estar en algún depósito de basura capitalino).
Por eso y por mucho más, bultito querido, nada se compara a ti.

23 de junio de 2006

Aquí Otra Vez


Heme aquí
cocinando
las manos ásperas,
la piel curtida

Acá está la cocina
por ahí los condimentos
me asalta el ajo
que emana de mis dedos

Las ollas bullen
en la cocción diaria
me estoy cocinando
de a poco
Ya casi estoy "al dente"

Aquí

He aquí la torpeza
he aquí la ineptitud
Acá reside la ingenuidad
de vez en cuando la perdición
y el olvido

He aquí la belleza
claridad en ocasiones
Acá madura un seso
acá se marchita
y perece

Aquí van las palabras
las queridas, las vomitadas
He aquí mi ego
mi alter, mi pequeñez
Heme aquí.

22 de junio de 2006

Un Té Inglés

Hoy por la tarde, caminaba en dirección a mi banco (digamos que tengo un trato "preferente", así es que siempre me atienden por las tardes) cuando de pronto y muy inesperadamente me encuentro con un ex amor. Fue uno de esos tropezones que de vez en cuando uno se da con alguien cuando camina apurada por el centro de Santiago. Cuando solo piensas en el objetivo -en este caso, el banco- sin pensar en la muchedumbre que camina en la dirección contraria.
Parecía feliz de haberse topado conmigo y me acompañó a mis diligencias (bicicleteos) bancarias.
Conversamos un poco de todo. Me preguntó por mi vida, por mi nueva pareja (a quien conocí por su intermedio), por la pega, etc.
Y hablamos en un tono de completa amistad, como dos viejos amigos que no se ven en años.
Se veía igual que hace seis años, cuando todo terminó entre nosotros. Tal vez tenía más canas.
Sin embargo, al parecer había cambiado de verdad y para mejor.
Me volvió a pedir perdón (si se puede llamar de ese modo) por las cosas que en su momento hizo y que terminaron con una relación que fue muy bonita o que pudo haberlo sido.
Hizo un racconto de las cosas buenas que vivimos y me "obligó" con ello a poner una perspectiva más objetiva, sin rencores y sin dolores. Nos reímos de situaciones divertidas del pasado y pasamos un buen momento con esos recuerdos.
Me dijo que desde ese entonces, no tenía pareja, que creía en el amor eterno y que vivía con él dentro de sí.
Personalmente, no creo en el amor eterno. Tarde o temprano se muere, o más bien cae presa del asesinato (aunque quiero creer que lo que vivo hoy será para siempre).
Me dio a entender, en un tono muy poco sutil, que era yo su amor eterno y que no podía evitarlo ni intentaba luchar contra eso, aunque esperaba tener la capacidad de transformar ese sentimiento en amistad.
Parecíamos salidos de alguna película inglesa, llena de corrección y amabilidad distante.
¿Qué es esto del amor? Me pregunto yo, que hace que las personas logren ver grandes errores o reconozcan sentimientos cuando ya te han espantado hasta las ganas de mirarlos a los ojos???
Yo sentí amor y lo demostré. Hice todo lo que estuvo a mi alcance para que aquella relación perdurara. Sospechaba que me era infiel y hasta eso dejé pasar esperando una reacción que jamás llegó. En realidad llegó pero demasiado tarde, cuando mis ganas se habían agotado, cuando mi romanticismo se había roto la crisma y mi amor se había marchado.
Tardé como tres años en volver a enamorarme y más en recuperar una décima parte de la confianza que solía depositar en quienes conocía.
El amor, la mayor de las veces causa más penas y provoca más heridas que buenos momentos. "love hurts" dice la canción y creo que realmente es así.
Mi barco hoy es otro y estoy en alta mar con mi "love boat". Si hoy me hicieran saltar por la borda, creo que me ahogo. Mi anterior crucero me llevó lejos de la costa y me dejó caer. Tres años anduve cual Robinson Crusoe.
Pero la vida, el corazón, el amor es así.
Al bote en que voy hoy, le he puesto mi nombre en la proa, me he amarrado los pies al palo mayor y siempre tengo cuidado de no darme algún feroz cabezazo cuando cambian los vientos y la vela varía su posición.
Y quien va conmigo, ha hecho lo mismo, porque vamos para el mismo lado. Es de esperar que seamos lo suficientemente prudentes y entregados de igual forma a este viaje, porque remar sola no se puede y si así llegara a ocurrir algún día, me pego con la gotita a un kayak.

19 de junio de 2006

Hojas de Otoño

Permanezco inmóvil, sentada en un banco rodeado de árboles otoñales, simplemente fumando.
No simulo apuros que no tengo ni me detengo sobre nada particular. Simplemente estoy, soy.
En frente de la plazuela, otra mujer, yo diría muchacha aún por su aspecto juvenil.
Pelo rizado, tomado recién en la nuca. No sé muy bien desde cuándo está ahí. No la vi llegar ni la observé cuando yo llegué. Pero ahí está, bebiendo algo, se ve agitada, con su bicicleta a un costado. Lleva las mejillas sonrosadas y se le ven pecas interminables. Vestida de impecable buzo blanco con bordes verdes, como las hojas de primavera.
Noté su presencia cuando me sentí observada. Su mirada tiene algo de infantil, mezclada con picardía...o complicidad. Tiene ojos sorprendentemente celestes, envidiables y me envuelven descaradamente.
No sé qué tiene su forma de mirar. Tal vez sea ingenuidad, tal vez es otra cosa. La rojez de su cara se mantiene y me invita con una sonrisa, que devuelvo, obnubilada por su frescor.
Varias ideas me resuenan en la mente, repecto de esta niña-mujer. No alcanzo a prosperar en ninguna de ellas cuando repentinamente se sienta a mi lado y me dice: "Hola, me llamo Daniela". Le doy el mío y por respuesta recibo un beso en la mejilla. Un beso que huele a jazmín del cabo y pomelo. Delicioso aroma, pienso y se lo digo. Se sonroja aún más y reconoce mi perfume.
Sin vergüenzas de ningún tipo huele mi cuello y sentencia "212".
En ese momento hubiera querido tener un libro en mis manos o recibir una repentina llamada al celular que lograra desconectar sus ojos de los míos.
La sensación es embriagante, única. Un cierto júbilo y mariposas ondulantes recorren todo mi cuerpo.
¿Qué me está pasando? Me respondo calladamente que debe ser la juventud que irradia o la novedad de un encuentro semejante.
Incapaz de separar mi vista de su cara, impotente ante su omnipresencia, embriagada de su perfume y su frescura, me despido de ella, la encantadora, aduciendo apuro.
Intenta detenerme pero no puedo seguir allí sin esperar nada, porque en ese momento lo quise todo, la quise toda.
Y la recuerdo, su sola visión en mi memoria me hace feliz.
Me arrepiento de no haber permanecido más tiempo con ella, de no haberla abrazado, de no haber sentido el candor de sus besos y sus suaves caricias.
A veces, por las tardes, la busco, incansablemente pero no aparece ni en sueños. Probablemente sea mejor así: Un eterno recuerdo, un imperecedero "pudo ser".

16 de junio de 2006

Un Encuentro

Se me acerca con su pelo cortísimo, rubio entrecano.
Sus ojos, potentes, luminosos.
Tiene unas suaves manos pero fuertes a la vez: Cuadradas, huesudas y hábiles, tan hábiles que casi me entrego a ellas con tan solo mirarlas.
Me susurra palabras que no alcanzo a escuchar.Solo oigo un "no te preocupes, todo con suavidad, relájate".
Y le obedezco: mis músculos se descontraen y mi mandíbula inferior baja, dejándome la boca entreabierta, para él, para aceptarlo a él, para recibirlo a él.
Mientras me mira, veo en sus ojos todas las tonalidades ocres y turquesas que un par de iris puedan contener.
El diván es cómodo y me siento casi zambullida en él, como flotando. Cierro los ojos, pensando en nada, solo lo que viene, aunque el momento no lo tengo claro.
De pronto, se acerca más a mi y me penetra. Tan simple, tan certero. Es un primer dolor. Luego empieza el movimiento. Es acompasado, como buen hombre venido del trópico. Y me penetra otra vez: ya no duele, ya no siento su macumba en mi interior.
Me acuerdo del candomblé mientras escucho tanto ruido en su maniobrar certero.
Mis ojos se mantienen cerrados.
Podría mirarlo en este minuto de completa entrega, pienso. Sin embargo, un extraño pudor me lo impide. Algo dentro de mi me dice "no abras los ojos, él sabe lo que hace, si los abres, podría sentirse perturbado". Continúa penetrándome, una y otra vez, con todos esos tambores resonando entre mis sienes.
Impensadamente, acaba. Para mi han pasado apenas cinco minutos, para el reloj, casi una hora.
Me destapa, invitándome a incorporarme.
Se despide con un incomprensible beso en la mejilla y me dice "qué tal el martes, a la misma hora".
Respondo escuetamente y un poco perdida: "OK, nos vemos el martes". Mientras me abre la puerta me recuerda: "Este tratamiento de conductos está terminado sí o sí el martes, así es que no te preocupes. Ah, no tomes analgésicos"