Subscribe:

30 de octubre de 2006

Vuelvo, Vida vuelvo

  • O eso creo yo.


    Al menos por hoy.

    Partí energizada este lunes, lo que me da para pensar que puede durar. Esperemos que así sea.

    Tal vez sea el hecho de haber regresado a mis raíces musicales una de las cosas que me hizo bien.

    Claramente que cierta persona me haya acompañado y rehecho mi dormitorio este fin de semana es algo que me hizo muy bien y que le agradezco desde lo más profundo de mi maltrecho corazoncito.


    El caso -y lo que importa, al fin y al cabo- es que estoy de vuelta otra vez, con ganas de escribir, de pintar, de volver a responder los comentarios (lamento se tan mal educada en ocasiones).


    Ya no me siento horripilante, ni lúgubre como zombie. Soy la parte de mi que me gusta ser. La que se arregla el pelito con weás caras para verse "casual", la que fuma caro para no desteñir (a propósito de lo cual debo hacer un Warning especial para fumadores: si se cambiaron a Kent Actron, no le vayan a dar la última aspirada de pobre, porque el filtro será casi igual que los Barclay pero poseen una pequeña peligrosidad: ¡SE INCENDIAN! (de hecho, ayer me quemé las cejas); la que puede verse juvenil a pesar de la formalidad, la que no tiene miedo de andar con manso escote y que coquetea con la mirada por la calle, la de los perfumes y el buen "make up" que haga resaltar lo más bonito de mi cara.

    En fin, soy la que disfruta contando tonteras con el único propósito de hacer reír un rato a mis visitantes y/o amigos virtuales.


    Así es que "Pelotudos todos: Estoy de vuelta, tan payasa como siempre, les agradezco los compadecimientos y las esperas, así como haber tolerado a la bruja en que me convierto de vez en cuando".



    La Fulerita sacando las patas del féretro.

29 de octubre de 2006

THE LAST BEAT OF MY HEART

In the sharp gust of love / My memory stirred

When time wreathed a rose / A garland of shame

Its thorn my only delight / War torn, afraid to speak

We dare to breathe / Majestic / Imperial

A bridge of sighs

Solitude sails / In a wave of forgiveness

On angels' wings / Reach out your hands

Don't turn your back / Don't walk away

How in the world / Can I wish for this?

Never to be torn apart / Close to you

'Til the last beat / Of my heart

At the close of day / The sunset cloaks

These words in shadowplay / Here and now,

long and loud / My heart cries out

And the naked bone of an echo says

Don't walk away

Reach out your hands / I'm just a step away

How in the world / Can I wish for this?

Never to be torn apart / Close to you

'Til the last beat / Of my heart

How in the world / Can I wish for this?

Never to be torn apart / 'Til the last beat

'Til the last fleeting beat / Of my heart.

26 de octubre de 2006

A mis amigos

A todos aquellos que me leen y/o comentan, sepan que los considero mis amigos. Me agrada interactuar con ustedes, leer sus blogs y comentarios.
Me gusta que me conozcan y que lo hagan por esta vía.
A algunos de ustedes los conozco personalmente y a la gran mayoría es la virtualidad cibernética la que me ha hecho conocerlos o al menos develar algunas de sus facetas humanas y -por qué no decirlo- humanoides también.
Ya me han hecho notar los más cercanos, como la Sole, que ando desaparecida. Es verdad.
Como ya dije, ando del otro lado del espejo, que es sinuoso y engañador, que me distorsiona las imágenes y hasta la realidad misma.
Ese otro lado del espejo es oscuro, mohoso y tétrico. Nunca lo detallo, porque es tan mío como yo misma (si es que me pertenezco) y tan ajeno como esta Fulerita que muchas veces es incapaz de reconocerse.
Sepan que muchas veces tengo estas escapadas hacia el interior de mi cerebro, que alberga todo tipo de realidades paralelas, de frustraciones y miedos insuperables. Cuando me encuentro allí, me paralizo y soy incapaz de ver más allá de todos aquellos pasajes de mi vida que preferiría no contener.
Hay tantas, tantas cosas que me han pasado o que hecho y evitado y que han marcado mi camino como las miguitas del cuento. Ojalá viniese un tornado y se las llevara todas, de una buena vez. Pero no. Ya sé que eso no va a pasar jamás.
Estando acá adentro me pregunto por el sentido de la vida y -sintiéndome más lúcida que nunca- me respondo que la vida es un eterno sinsentido.
Tal vez existan los afortunados que ven las cosas desde una perspectiva diferente (sé que los hay, por ahí deseminados). Quisiera alcanzar a ver y sentir lo que ellos perciben en sus cotidianeidades.
Mi naturaleza, sin embargo, es otra, diversa, gris, aunque a veces ande con pompones sobre la cabeza y juguetee con las palabras hasta obtener risas de mis interlocutores.
Ya desde pequeña percibí mi diversidad con el resto de los mortales. Recuerdo desde siempre este no-estado doloroso y muy real de no desear con ansias cosa alguna.
Si algo resume mi vida es la apatía frente a casi todo. Quisiera negarlo, quisiera cambiar pero tengo la sospecha que seguiré envenenando a la rana que me ayude a cruzar el río, hasta ahogarme en mi naturaleza.

25 de octubre de 2006

Siestía

Como ya dijera algunos posteos atrás, al parecer me picó una mosca tse-tse (o todo un enjambre).
Podría pasarme el día entero durmiendo y, por lo mismo, dormir resulta para mi una cosa sagrada que requiere de varios elementos copulativos (no copuladores, lean bien, no proyecten).
Dormir bien parte por el pijama. Debe ser holgado, suave. Los pantalones no los uso, solo la blusa. Jamás camisola, porque termino con ella en el cuello, a punto de morir ahorcada por mi propia ropa.
Una almohada mullida y esponjosa, que me sirva para apoyar el cuello y lo suficientemente larga como para no tener que andar arrastrándola a medida que me doy vueltas por la cama.
Las sábanas son primordiales. El color me da lo mismo, no así la textura. No me gustan de seda ni brilllantes como sacadas de vestido de fiesta. Ahora, si no se trata de dormir, bienvenidas sean las rojas italianas brillantes como acrílico.
Necesariamente deben ser de muchos, muchos hilos. Esas mugres chinas que se ponen todas frisudas son odiosas. De solo pensar en ellas me da urticaria. Mientras más suaves y delicadas sean, tanto mejor.
Muerte a las frazadas. Las detesto. A las de castilla les vomitaría encima si pudiera. La gracia para mí consiste en dormir tapada con algo con lo que no vaya a pasar frío (hipotensión) pero que pese lo que una pluma. Lógico: encima mío hay plumones. En invierno pueden ser hasta tres.
No soporto dormir aplastada. El peso me incomoda.
Sobre mi velador, siempre mantengo un tazón de Coca cola. Agua no pongo por dos motivos: me produce acidez y además mis gatos se la toman sigilosamente mientras duermo.
Y todo esto lo cuento porque mi siesta de hoy la dormí acompañada. En general detesto dormir con alguien más. Lo encuentro engorroso, molesto y no me permite descansar.
Pero hoy fue distinto. Hoy apareció mi hermano y me pidió que cuidara a Joaquín (mi sobrino).
Como ya me encontraba muy acomodada y Joaquín tenía tremenda cara de tuto, le abrí las tapas, puse su cabecita sobre la almohada y lo tapé, mientras lo protegía con uno de mis brazos.
Él jamás duerme en parte alguna que no sea su cuna, tapada para que no entre la luz. Sin embargo, durmió feliz conmigo por un par de horas.
Cuando desperté, él seguía durmiendo feliz y de espaldas (cosa que tampoco acostumbra).
Ser tía es algo muy bonito. Mamá no sé, porque mis pocos espacios de libertad se perderían para siempre pero ser tía de esa preciosura infantil es una de las cosas más lindas que me ha ocurrido en la vida, si no es que la mejor.

21 de octubre de 2006

¿Seré Judía?

Ya, tengo claro que argentina no soy, que mi madre no me mira como si fuera anodina (mi padre tal vez lo haga cuando le estoy dando la espalda)
Tampoco me voy a engrupir con mi gran voz: ni siquiera me atrevo a cantarle canciones de cuna a mi sobrinito (no vaya a ser que termine traumando al pobre cabro tal como mi madre nos traumó a mi hermano y a mi. Nos quería la vieja pero no tenía las cuerdas vocales muy afinadas).
El caso es que -al parecer- me estoy volviendo cada día más loca. Si esta semana he llorado más que el total de lágrimas derramadas en cuatro años hacia atrás.
Me vienen dolores de no sé dónde, nacidos de no sé qué...he tomado más que reo recién salido de la sombra y dormido como en plena cura de sueño.
Pero nada me conforma, nada me calma.
Recién en este preciso instante se me viene la pregunta ¿por qué cresta soy tan inconformista?
¿Por qué mis historias se repiten una y otra vez, como si estuviese inmersa en una espiral eterna, sin salida?
Se me antoja que me ocurre porque en realidad soy muy cobarde para vivir. Apenas parasito, apenas vegeto.
Me da terror dañarme y dañar a los demás. Por eso dejo de hacer y decir mil cosas. Soy insegura a cagar.
Vivir es todo un proceso y yo lo vengo posponiendo por más de 10 años.
Mi perenne "lo dejo para después" me está pasando la cuenta.
Hoy me siento completamente vacía, desquiciada y vacía.

20 de octubre de 2006

Quejoncita (ataca otra vez)

Me siento como un personaje (otro más) del Jappening con Ja en sus años de oro: La Hipocondrina, con su típica frase "ay, sheroña, me duele acá". Era una nana (asesora del hogar para los que les suene feo) chilena pero que solo veía teleseries argentinas. De ahí su inconfundible acento porteño y su descaro sin límites para hacer trabajar a la dueña de casa, mientras, más encima, debía cuidar a su argentinizada ama de llaves.
El caso es que "me duele acá". Un lumbago que me tiene curcuncha y arrastrandando las patas como mi señor padre (que no es tan viejo pero le encanta parecer moribundo).
Solo puedo echarle la culpa a dos cosas, porque el dolor se levantó conmigo hoy y ayer no estaba.
Primero: Tuve que manejar el auto de mi hermano, porque él necesitaba el mío (el de él está sin tag). Ese móvil en particular no está diseñado para tacuacas como yo. Estiré mis piernitas lo más que pude, porque de otra forma no alcanzaba los pedales. Odio conducir ese auto. Me siento chica y desesperada. En todo caso, ya asumí que chica soy y desesperada también pero suelo relajarme manejando y metiendo chala. En ese auto no puedo hacerlo, porque tengo que preocuparme de alcanzar el freno y el embrague cada vez que voy a hacer un cambio o frenar. La próxima vez me meto con zancos.
El segundo posible motivo es que subí nuevamente de peso y en mi calidad de chanchita sin remedio hice lo imposible por embutirme unos pantalones que amo: lo conseguí pero me apretaban tanto la guata que sentía el inminente truco de mago y me partía en dos.
No choqué, ni me me convertí en dos " mini-me" pero hoy tengo un asesino dolor de espalda que no he logrado calmar con nada.
Si tuviera cerca a mi madre (en cuerpo, se entiende), le diría "ay, sheñora, me duele acá ¿por qué no me embetuna la espalda y me hace una buena frieguita?
Pero lo cierto es ¿A quién le importa?


18 de octubre de 2006

Para tí

Sí, así como lo lees, este post está dedicado a ti.
Dime ¿Por qué te has detenido a leerme?
¿Por qué escarbas en tu mente y tus recuerdos creyendo que esto lo escribo para alguien más?
Ahora estás leyendo los otros posteos y los comentarios de los demás tratando de descubrir a quién dedico estas palabras.
¡Te las dedico a tí!
¿Acaso no puedes creerlo?
¿Acaso crees que cuando no estoy posteando tengo la cabeza vacía y las neuronas durmiendo?
Estoy pensando en tí, aunque no lo creas.
Pienso acerca de lo que yo pueda provocarte.
Pienso en tu rostro sereno y tus ojos llenos de verdad
Se me ocurre que no me lo dices todo. Nunca me lo dices todo.
A decir verdad, yo no sé realmente nada de ti.
Ignoro lo que estás pensando cuando estás con otros.
Desconozco completamente tu corazón, aunque intuyo que tenemos muchas cosas en común.
Podemos reirnos juntos y podríamos conversar profundamente.
Muchas veces nos leemos. Yo creo que me lees mucho más que yo a ti.
Estoy segura de ello.
Tú me escondes muchas cosas, muchas más de las que yo quisiera.
Al menos así me lo parece. Después de todo, esta página es una ventana a mi mundo, a mis secretos y mis obviedades.
Te dedico estas líneas para que me respondas cuando lo creas pertinente.
No es bueno ni es sano quedarse con cosas en el tintero.
¿Sabías que soy inconformista? ¿Sabías que siempre lo quiero todo?
¿Sabías que nunca juego, que todo lo hago en serio?
A veces puedo sonar divertida, otras pedante. En ocasiones puedo ser brillante y en otras un pelmazo oligofrénico.
A veces soy muy coqueta y a veces parezco Tom Sawyer.
A veces me siento poderosamente atractiva y siento que podría conquistarte con solo mover una ceja.
Otras veces me pregunto qué cresta ves en esta mujer que se acerca a estar mustia (aunque no lo es de momento).
Hay ocasiones en que ando con un ego galopante y me pregunto cómo es posible que te fijes en otras. Que mires a otras, que desees a otras.
A tí te pregunto ¿Qué hay dentro de tu corazón?

Convicción

En mis ratos de ocio (o sea, siempre) me dedico a leer, cual fisgona, porque casi nunca comento, muchos y muy variados blogs. Abordan temáticas diferentes, con ojos a veces curiosos, a veces encendidos, otras perniciosos y hasta lujuriosos (no es que tire piedras a la lujuria, en la cual no alcanzo a avizorar pecado per se).
Algo en común han tenido prácticamente todos los blogs que he visitado y leído con avidez: Todos aclaran, desde ya, que están escribiendo desde el prisma de su subjetividad.
Hay algunos blogs en particular, sin embargo, que me llaman poderosamente la atención. Me impresionan por varias razones, de diversa índole.
Primero, porque están muy bien pensados para ser leídos, porque siempre tratan el tema candente del momento.
Segundo, porque están escritos de una manera tal que hacen creer al lector que están en posesión de la más abosoluta y objetiva de las verdades.
Tercero, porque tienen un lenguaje circular, bastante variado y hasta fluorescente que generalmente obnubila a los lectores, al punto de hacerles llegar a comentar sandeces impronunciables, con el solo afán de demostrar que poseen tanta erudición como el blog pretende traspasar.
No se trata en absoluto de weblogs patanescos ni vanos. Generalmente con altura de miras, bien estructurados desde la forma pero carentes de un real trasfondo.
Estos blogs me sorprenden por su facilidad de capturar una audiencia poco pensante, poco dispuesta a la crítica y al intercambio de ideas. Y generalmente, el malaventurado que se le ocurre disentir, lo hace con una escasez de argumentos abismante, apelando más a las entrañas que a la razón, motivo por el cual son presa fácil del posteador, quien pseudo diplómaticamente, les da un pisotón que los revienta como si de cucarachas kafkianas se tratara.
Hablar o escribir con cierta erudición no es realmente difícil, sobre todo cuando al hacerlo se apela a los propios conocimientos técnicos, tan intrincados como poderosos resultan a la hora de presentar un tema al público.
Hacerlo con sapiencia y capacidad de abstracción, es otra cosa muy diferente y bastante más complicada.


POR ESO POSTEO PURAS HUEVADAS, ES MÁS FÁCIL Y MÁS ENTRETENIDO PARA MI.

17 de octubre de 2006

PLEASE, PLEASE, PLEASE...

LET ME GET WHAT I WANT.
Ahora me arrimo a Morrisey pero no solo por mi, sino porque existe una persona muy especial para mi, alguien que siempre está, la única que está conmigo, no importa si estoy hecha un estropajo o bullo de energías.
Que me acompaña en las duras y las maduras por puro gusto, porque ha de ver en mi algo que nadie más alcanza a percibir y que ni yo misma soy capaz de vislumbrar con claridad.
Hoy, le dedico esta canción, porque merece tener lo que desea. Luchó, se sacrificó y esforzó por meses.
Una verdadera ordalía (que yo también conozco) y una montaña rusa de emociones, sentimientos y pensamientos de aquellos que tienen la enorme capacidad de torturarte como si hubieses cometido un delito de lesa humanidad en plena época de Nüremberg.
Porque si hoy alguien debe ser feliz cumpliendo un deseo contenido por años, eres tú y para que luego de decir "triunfé, lo conseguí" puedas seguir escuchando esta canción y recuerdes hasta con ternura esta época tremebunda y feroz, con final feliz.
El príncipe está a la vuelta de la esquina y tú te agarras a él aunque en el proceso pierdas las uñas y la mitad de los dientes ¿Estamos?
Con todo mi corazón, la mayor de las felicidades.