Hace unos días tuve una pesadilla y me dejó esta rabia.
Por no verte, por haberme abandonado. Fuiste una mentirosa, me prometiste que jamás me dejarías...y lo hiciste.
Te guardo rencor y jamás me di cuenta hasta ese sueño del otro día, en que te ibas a la playa o algún lugar desconocido, jurando volver. Y te esperé, te esperé tanto que todos regresaron y me rodeaban pero nada importaba: me sentí vacía, tan sola, indefensa.
Ahora al menos puedo darme cuenta que no volverás pero no esperes que vaya a visitarte y mucho menos que llegue con flores. Espérame un tiempo bien largo, espérame todo el tiempo de mi rabia y el doble, espérame a que me acostumbre, espérame hasta que te haya perdonado, porque esta rabia es por tu culpa y lo sabes mejor que nadie, Lo sabías cuando te marchaste.
Debí preverlo, debí aceptarlo.
No te odio pero ya no te quiero ni te espero, ya casi ni me acuerdo de ti. Toma: te paso mi rabia.





