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1 de marzo de 2010

Las tragedias cotidianas: Terremotos más, terremotos menos...

Que alguien se golpeó fuertemente un dedo, que el auto lo dejó botado, que perdió el vuelo, se murió una madre, un niño nace con problemas, un invierno con inundaciones, un día de verano con terremoto y maremoto...
Para cada chileno esto debiera ser parte de la vida misma. Sin embargo, cuando cualquiera de las predichas situaciones ocurre tienen la máxima urgencia o gravedad para quienes la sufren.

Claro que lo del viernes está siempre comtemplado para un futuro pero cuando ocurre, parece que casi nadie lo llevara internalizado en su disco duro, casi como una lobotomía colectiva, con gritos, llantos desesperados "acabo de mundo" gritaban los ancianos, aún cuando a ellos no les haya pasado absolutamente nada.

Estoy harta de escuchar hablar de la unidad nacional, del estado de catástrofe, de las réplicas y las súplicas.


Nada más que otra catástrofe, aunque esta vez colectiva, con muchos muertos y damnificados.

¿Cuántas personas habrán muerto en lo que iba corrido del año hasta el 27 de febrero? ¿Cuántos familiares acongojados por su pérdida? ¿Cuántos "damnificados" por tanta cosa que puede ocurrirle a cualquiera?
Detesto ver al de bracitos cortos clamando por la unidad nacional, para camuflar un desesperado grito de "Déjenme gobernar, que ahora es mi turno pero no voy a poder si ustedes no se suman a mi proyectito".
Me pasmó ver por la tele a la gordis, tan soberbia como soberana, diciendo que no necesitamos ayuda externa. Porque, puchas, qué tremendo país somos, pos hombre!!!

Hasta risa me dio ver al pillín que se llevaba su buen plasma de 42 pulgadas y lo mandaron con soberana patá'en la raja para su casa, sin víveres, sin plasma, sin orgullo y SINvergüenza.

CHILE PUEDE, VAMOS CHILE, LEVANTEMOS CHILE, SOMOS LOS TIGRES DE SUDAMÉRICA ¿ACASO NO LO VIVIMOS TODOS ANTENOCHE?
PERO QUÉ GRAN PAÍS.
¡¡¡VIVA CHILE MIERDA!!! (pero que viva para mi, porque el resto es nada más eso: el resto).



Con Dvorak se lee mejor (de la sinfonía del Nuevo Mundo)


2 de marzo de 2009

Ya no

Ya no soy joven,
ya no seré bella
hay amigos que ya no lo son
los hay recuperables
también existen los que no lo serán más
ya no existen algunos
ya no veré a otros
Ya no extraño a mi madre
ya no me extraño por no extrañarla
Ya no me sorprende la gente
Ya no espero nada
Ya no sé lo que me pasa
Ya no me importa.

Es raro, pero estas cosas me tranquilizan. Tener la certeza acerca de las cosas que ya no ocurrirán no me provoca tristeza, mucho menos desazón. Muy por el contrario, son uno de los mejores calmantes que puedan existir y que me surtan el efecto deseado.
Aún así sigo siendo humana y por lo menos algunos de los "ya no" que no están en la lista me preocupan y hasta son motores dentro de mi vida. Y es que debo transformarlos en posibilidades, sacarlos de esa lista de todas esas cosas que ya no ocurrieron o bien se cumplieron. Hay "ya nos" que deben palpitar para mantenerme alerta, para cumplir, para ordenar y para ser útil, para servir objetivos, para tenerlos, incluso.
Ya no estoy muerta, aunque muchas veces así me sienta.

19 de diciembre de 2008

Obvio

De obviedad absoluta: ya no estoy pensando en morir (que si seguía por ese caminito, estaría 10 metros bajo el nivel del resto de los santiaguinos).
Ahora más bien estoy pensando en cómo vivir, porque dejarme llevar es cómodo pero desgastante a la vez.
Hacer o tratar de lograr aquello que los demás esperan de mi me tiene con los nervios crispados.
El problema es que me acostumbré a funcionar de esta forma enfermiza y ahora ya no sé cómo zafarme del embrollo en que solita me metí. Claro, porque ahora ya no es tan simple como llegar y espetar que estoy cabreada; mal que mal, fui yo misma quien acostumbró a mi entorno a funcionar así también. Finalmente, es una maligna retroalimentación.
Pensar que me ha llevado 36 años para llegar a esta conclusión tan simple. Y claro que la conclusión es sencillísima y por supuesto que no la vi antes, porque estoy en el ojo del huracán.
Lo complicado ahora es empezar a actuar y conducirme, sin dejar que otros decidan por mi o me lleven por el camino que crean más adecuado para mi.

En fin, sigo echando de menos a mi mamá y su regazo tranquilizante (Aunque la vieja igual tuvo sus culpas en este cuento pero qué va: la extraño igual y por lo mismo)

22 de abril de 2008

Quiero

Quiero una template negra, con algunos rojos destellantes. Ya vi una pero aún no me decido.

Quiero rojo porque me acabo de dar cuenta que me está gustando el color más que para ponérmelo encima y salir a la calle. Me está apeteciendo un rojo furioso que desate toda esta ira contenida y que de tanto tragármela me ha ido pasmando.

No es casualidad que ya no tenga ideas, que la inteligencia se me esfume, que no sociabilice con nadie. Porque si en el post pasado dije que todo me aburría no ha sido destino ni desidia. Me consumo por dentro, llena de una frustración tan grande que ya todo me da igual.

¿comer o no comer? Vamos por lo fácil, que no estoy para voluntariosos esfuerzos.

¿Salir o quedarme en casa? Ya no veo entretención en salir, así es que me quedo acá, con un ánimo pútrido y me lo banco sola.

¿Escribir o quedarme piola? Ya he estado bastante callada, precisamente porque no hay nada lindo ni simpático en esta vida de zombie que estoy llevando. Aún así, estoy frente al monitor, a ver si me sirve como una vez , hace años, para devolverme el alma al cuerpo.

Fumo, porque es casi mi única señal de vida. no me entretiene ni distiende. apenas me ayuda a pasar el rato.

Quise tantas cosas y esperé tanto. Probablemente no sean más que añejas palabras de la -antaño- niña mimada a quien nada le faltaba, a quien todo le resultaba tan fácil.

Pero después de una década de altas (altísimas, debo reconocer) expectativas, de pésimas decisiones y nula suerte, me encuentro boqueando como un pez que fija pupilas por última vez para ver cómo se acerca un enorme cuchillo para desprenderme de mi cuerpo.

Niña malcriada que se transforma en adolescente todopoderosa y cae al abismo que separa su ego del piso, justo después de haber perdido la juventud. Pero no es algo que me haya ocurrido una sola vez. Cierto es que después del porrazo algo se aprende pero irse al suelo tan seguido tiene sus bemoles: los golpes ya no duelen tanto (la parte linda de andar a tropezones) y el entumecimiento se va agrandado, hasta abarcarme toda, hasta el agotamiento, hasta que ya da igual si me levanto o me quedo sentada sobre mi poto (que bien podría ser mi cabeza).

Hasta que vivir estrujando el pasado sea lo único a que puedo echar mano para estar segura de ser, de estar.

 

No, a decir verdad, no quiero nada. Quise. Quise muchas cosas y personas, tuve sueños y futuros. Hasta tuve gloriosos momentos de alcanzar por segundos mis metas. (tampoco soy tan, pero tan looser)

Desde el limbo escribo, intentado escapar de mi no-vida de abulia desbordante.

¿Puede acaso desbordar la abulia? Si de algo podría yo ser ejemplo...entonces, claro, es cosa de venir a ver mi show, porque acá no es necesario hurgar ni ser puntillosos: hay abulia para todo y en todo.

Quiero encauzarla y lo único a mi alcance es desagrado y rabia.

Quiero una plantilla negra como la noche, con rojos centellantes.

4 de abril de 2008

Y si no???


Si no hubiera estudiado derecho, probablemente habría ido por psicología, periodismo o incluso medicina. Es más, aún no descarto las dos primeras...ya se verá más adelante. Me detiene ser la "novatosauria". No es ningún chiste ser compañera de personas a quienes casi doblo en edad.

De ser así, entraría a más post grados (que ya he pasado por varios), probablemente un master, si logro cortarme estas orejas y cola de ratón alguna vez en mi vida.

Si no fuera ya vieja, carretearía desenfrenadamente y si volviera a mis mejores años, cortaría definitivamente el cordón umbilical que me une a mi familia. Si volviera a los 17, sería más sociable, me inscribiría en muchos talleres y me pegaba como lapa a alguna terapia psicológica, hasta madurar en serio.

Si aún estuviera en la universidad, le pondría más empeño a los estudios, porque las notas me persiguen hasta el día de hoy.

Hay parejas que nunca, nunca, nunca habrían sido y otras a quienes no sé por qué cresta desprecié.

Si no fuera compradora compulsiva, me habría librado de millonarias deudas.

En fin, para todo hay al menos dos caminos y si bien no me arrepiento del mío (salvo de las excesivas compras inútiles), de vez en cuando me da por hacer ficción histórica e imaginar las infinitas posibilidades a las que dí con la puerta en las narices.

Siguen existiendo infinitas posibilidades, al menos como meras expectativas, siempre y cuando, mañana, al salir de casa, no me aplaste un camión o se desate un aneurisma cerebral...

31 de marzo de 2008

un mini break

Qué deporte más entretenido es el tennis!
Las ganas de ver un partido talentoso me las he tenido que tragar por casi una década.
Sin duda Federer, desde un punto de vista estadístico, es el más grande de la historia...pero es de una fomedad soporífera. Es como el prototipo mejorado de Sampras: regularidad extrema, golpes certeros y mentalidad infranqueable. En suma, fome, aburrido.
Últimamente yo, que soy una fanática de este deporte, echo de menos al Chino Ríos, un jugador genial, desbordante de talento e inteligencia para el juego. A mi juicio, en titantos años de espectadora, no he visto ni creo que vuelva a ver algo tan supremo como su tenis. Un jugador rápido, con una ubicación espacial en cancha que nadie tiene, con golpes perfectos, imposibles, bellos, partido tras partido y con todas las ventajas que un zurdo tiene pero que nadie ha aprovechado mejor.
Pero no era un Dios del tenis, solo su mejor representante.
Tuvo mini breaks a favor y en contra, así como tengo yo hoy, que cuando parece que repunto, aparezco más derrotada y, cuando estoy haciendo agua, resucito.
Y el mini break también es un descanso, un salirse de la rutina y abandonar de vez en cuando eso que es parte de ti y que habitualmente disfrutas, porque cuando se vuelve una carga, pues se pierde el chiste.

31 de enero de 2008

Creo que...

El amor es raro. Como ojos violeta que te miran, insolentes, solapados. Es tan evidente y a la vez, tan rebuscado.
El amor es diáfano, diferente, transparente, ensimismado. A veces es un corazón atravesado, con flechas o tridentes; en ocasiones relajado. Atrapa si así lo estima conveniente y te mantiene maniatado.
El amor es estridente y todo lo ha vociferado. Aparece como inocente, tan dócil, reposado.
Y te pilla de repente y te dice que no te ha buscado.
Lo acoges, lo alimentas y ya de ti no se suelta. Entonces amas al amor, solo para que se sienta amado.
No importa si ha sido bueno o si es de frentón malo: tú le quieres como bestia, simplemente porque te ha mirado.
El amor te busca y te consuela cuando te ve derrotado y se enrraiza en ti luego de haberte besado.
Pronto crees conocerle de cabeza a rabo. Y es que lo has sentido y como él, nadie te habrá amado.
Te traiciona indiferente si es que mira hacia un costado. Y eres boba o inteligente, según se haya comportado.
El amor no te entiende y camina para un solo lado: Va clavado a tu frente, va contigo a todos lados.
El amor es exigente una vez que lo has creado. Se niega a ser vencido, porque como tú, el amor es porfiado.

15 de enero de 2008

La Flaite que hay en mi

Este calor endiablado me está obligando a hacer cosas que no hice ni cuando era chica (fui más chica).
Casi no uso chalas porque se me achurrascan las patitas de niña que Dios me dio, así es que trato (en la medida que puedo) de usar zapatitos estilo mocasines o ésos que podís andar trayéndolos como 250 horas y no duele nada (en diciembre me anduve volviendo loca dentro de un outlet y compré de esos hasta que me dio hipo...tengo varios que todavía ni me pruebo).

Bueh, el caso es que si uso chalas, las patas se me calcinan y resecan como papiro, así es que prefiero no usarlas...
Shorts tampoco uso y el calor acá es insoportable. Habiendo notado esto, partí a regar el patio y no pude aguantar la tentación. ME HE MANGUEREADO ENTERA, estoy hecha una sopa y mis pies andan dentro de sus propias mini piscinas.
Vale la pena compar esos tatos.
Mientras, me guste o no estoy pegada al PC por si mi clientito me llama y se le ocurre cambiar otra cosita.

3 de enero de 2008

Con este cuerpo y con este talle...

Sería mejor que me calle...

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Toda la vida he sorprendido por mi flexibilidad. Cuando chica solía chuparme el dedo gordo del pie. Soy capaz de unas contorsiones que bien valdrían la pena dentro de un Varietè. Pero ser de goma no es una gracia ni prodigio alguno. La verdad es que los contorsionistas padecen una enfermedad. A mi me la diagnosticaron como a los 15 años, luego de haber sufrido innumerables dislocaciones en las rodillas. Fue tan grave que tuve que aprender a caminar otra vez, a objeto de inmovilizar lo más posible las articulaciones para no irme de hocico tan seguido. Es un problema que sufro en todas las grandes bisagras de mi cuerpo: rodillas, caderas y hombros. Esta anomalía puede tratarse quirúrgicamente pero no me voy a operar entera!

Con la nueva caminada "patitiesa", las rodillas no me han vuelto a molestar. Pero las caderas y los hombros me matan de vez en cuando. De hecho, hoy amanecí con el hombro izquierdo dislocado. Es un dolor de aquéllos. Desperté con lágrimas en los ojos, desesperada. Moví el brazo en todas direcciones. Cabían dos posibilidades: o me surtía el efecto esperado o salía volando como helicóptero. Por suerte, el hombro volvió a su sitio pero ahora tengo una contractura y una tendinitis.

Al parecer, mis padres mi hicieron con bien poquito amor...

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12 de diciembre de 2007

¡Qué calor de locos!

Hoy, tipo tres de la tarde, me empecé a sentir mal. Estaba frente al computador (media novedad) y sentía cómo mis brazos comenzaban a languidecer, la caja craneana se me hacía estrecha y el poto se me pegaba al asiento para siempre.
Tengo mi termostato interno medio malo y recién me doy cuenta que hace mucho calor o mucho frío cuando presento síntomas de deshidratación o hipotermia, respectivamente.
Como los síntomas ya estaban, prendí el aire acondicionado y lo mantuve al máximo hasta las nueve.
¡Qué tremendo alivio!

Me pregunto ¿Qué tendré que prender ahora para acabar con el resfrío y la tos que agarré por culpa del paliativo del calor?

11 de diciembre de 2007

A la peluquería!!!


De guagua, mi mamá se resistió a llevarme al peluquero y ella misma se encargaba de cortarme el pelo. Lo mismo pasaba con mi hermano. Supongo que era casi como un ritual para ella cuidarnos el pelaje como si fuéramos nutrias...es comprensible, puesto que ella tenía muy poco pelo y debe haber sentido pavor de vernos pelados.

Un mal día, una tía quiso hacerle un regalo y nos fue a buscar sigilosamente. Yo tenía cinco años y mi hermano, tres. Recuerdo que odié al tipo, porque no me debaja comer mis dulces (una especie de candy con sabor a mantequilla de maní que nunca he vuelto a ver) y me apretaba las mandíbulas para obligarme a permanecer quieta. Ni caché lo que me hizo en el cabello. Lo que sí recuerdo de manera prístina es la cara de espanto que pusieron mis padres cuando nos vieron. Después hubo feroz llanterío, mientras mi mamá nos abrazaba, mi tía se deshacía en disculpas y mi papá la retaba como cabra chica.

Es que nos había dejado HORRENDOS. Yo figuraba con las mechas tiesas y cortas como milico recién enlistado, mientras que a mi hermano le habían cortado todos los ricitos de oro que mi mamá adoraba a niveles superlativos.
Nunca más volví a pisar una peluquería, hasta los 13 años. Esa vez me llevó mi propia mamacita y me volvieron a dejar con corte militar. En esa ocasión las traumadas fuimos dos.
Era un completo patito feo: pelo corto, justo engordé, me apareció un pequeño acné y más encima usaba frenillos. De ahí en más, siempre me traumó mi aspecto físico; tanto así que ni siquiera me tomaba la molestia de mirarme al espejo.

A los 14 ya había bajado de peso, el pelo había crecido y el prurito en las mejillas fue cosa del pasado pero no en mi mente: en la azotea seguía siendo un cerebro con patas...hasta los 17 años.
A esa edad, me di cuenta que las personas no me percibían como el ser horripilante que yo estaba segura de ser. Aunque tampoco me creí bonita. En ese sentido he sido súper aterrizada -casi- toda mi vida. Pero a una peluquería, pues nunca más.
Hasta los 25.
El pelo me llegaba prácticamente a la cintura y desde hacía unos tres años que todos los veranos me hacía un tomate para no asarme de calor. Doce largos años sin que ninguna tijera ajena tocara mi cabeza...doce!!!
Fines de noviembre de 1997, salí de la práctica y sentí un impulso irrefrenable. El día anterior había estado viendo un programa en la tele con un famoso peluquero y pensé: "Si me voy cortar el pelo, que sea en serio pero a la segura".
Así es que partí a la peluquería de S.F. y le espeté un "¡Córtame el pelo lo más corto que se pueda!...sin miedo...¿por favor?..."
Salí de allí muy foronga pero una vez que llegué a mi casa y me miré al espejo, sentí las patas de lana y casi me largo a llorar.
Qué hice, por Dios!!!
Al otro día tenía que llegar a la práctica pero no fui capaz de asomar la cabeza ni fuera de mi dormitorio. Permanecí acuartelada como tres días.

Luego que pasó el horror del cambio y me tranquilicé, me volví una yegua altanera. Gasté fortunas en maquillaje, cremas, productos capilares casi inverosímiles y realicé un cambio radical en el vestuario: todo ajustado, mucho cuero, tacos y una actitud que me costaría barbaridades volver a tener.

Era una mina, la tremenda mina, a decir verdad. Durante varios años me sentí regia, estupenda, fenomenal ¡Y me resultaba!
¡Qué grandioso era sentirme inalcanzable! (ustedes no lo notan pero ha transcurrido una hora desde la frase anterior...y es que de verdad me gustaba, así es que me puse a paladear recuerdos por un rato).

Como todo ser humano, yo aprendo a porrazos y me caigo feo mientras más alto esté el pedestal al que me subí.
Obviamente, me caí: me di varios costalazos muy dolorosos, algunos por mi culpa y otros que simplemente tuve que sufrir.

Y acá estoy, escribiendo este post justo después de mirarme al espejo y odiar a mi peluquera por lo que me hizo, encontrándome como siempre me hallé: un cerebro forrado en piel de sapo y encima superflua...
...en fin...

10 de diciembre de 2007

Montt me estuvo leyendo...

...estoy segura.
¿No lo conocen?
El punto es que caí, en mis vagabundeos cibernéticos, en uno de sus blogs. De ahí pasé a otros cuantos que tenía linkeados y que resultaron ser, sorprendentemente, todos de su autoría.
Uno de ellos se llama "manual del insoportable".
Si lo han visto, sabrán que me describe en muchas de sus lecciones. No en todas, aclaro, porque algunos comportamientos no los domino tanto (aún).
En fin, algo tenía que escribir antes de dormir.
Se las trae él. Opino que escribe mejor de lo que dibuja.
Interesante.

6 de diciembre de 2007

La felicidad

Habiendo ya pasado la algarabía del pago (muy efímera, por lo demás), ahora más tranquila me pongo a pensar en uno de mis temas recurrentes.

¿Qué significa ser feliz, por la cresta?

Reformulo: ¿Qué diantres me hace feliz a mi? Porque, claro, cada cual podrá encontrar su propia felicidad y lo más probable es que la felicidad de los otros apenas tenga un par de puntos en comunión con la mía.

Ciertamente la plata no me hace feliz, por más que haya saltado al mediodía de hoy. Me tranquiliza y me permite ciertos lujos pero "it doesn't make my day", frase gringa que me gusta mucho.
Supongo, entonces que la felicidad son solo chispazos, momentos gloriosos que más vale aprovechar porque son escasos y no se dan a diario. El dicho gringo "make my day", me hace el mayor de los sentidos, porque de eso se trata, ni más ni menos.
Esta noche me siento vacía, sola, casi amargada, como hace tiempo no sentía. Algo me falta (y, al menos hoy, plata no es).
No soy trabajólica pero creo que trabajar es lo que más me acerca a un estado de felicidad más permanente. Tal vez no se trate de felicidad, tal vez solo sea que le roba tiempo a los devaneos de mi mente y me impide, por lo tanto, caer en la letanía del pensamiento sombrío.

Pero sigo sin apuntarle: aún no sé qué cosa sea aquella que me pueda hacer feliz.

Quizás sea solo un cuento infantil, como el viejo pascuero. Tal vez hace falta ser niño para creer y vivir la felicidad.
En una de ésas me acuesto y tengo un sueño de niña. En él volveré a tener una madre que me proteja, una vida pacífica y sin sobresaltos, esperaré a que llegue el viejo pascuero, jugaré otra vez sin cansarme, me reiré y disfrutaré confiada.


Sí!, esta noche volveré a mi infancia y mañana podré sentirla un poco más cerca.


30 de noviembre de 2007

Soy farsante


Ya, lo reconozco, lo sé hace mucho tiempo pero recién ahora tengo agallas para admitirlo.
Me gustaría poder echarle la culpa a la (de)formación profesional pero no.
Quizás sea alguna manifestación medianamente incipiente de megalomanía.
Como sea, soy una maldita SABELOTODO y siempre lo he sido.
Desde que tengo memoria he querido saberlo todo. Todo aquello que es asible y hasta lo inasible por el conocimiento humano es lo más preciado que puedo tener, mi mayor tesoro.
Tengo muuuchas enciclopedias, algunas regaladas por mis padres y otras compradas por mi.
Tengo muchos libros jurídicos y tuve muchos durante el colegio. Muchos de cada materia, a decir verdad.
Generalmente, dependiendo de qué tipo de persona tengo por delante y el alcance de sus conocimientos sobre algo, me informo, porque odio pasar por ignorante.
Solo soy abogado pero mi capacidad para absorber conocimientos ajenos va mucho más allá de lo esperable. Si me rodeo de médicos, pues aprendo de ellos y/o me meto a internet o leo algún libraco para no tener que preguntar nada nunca. Odio preguntar.
No soporto no saber.
Una verdadera sanguijuela de conocimientos.
Y los que me conocen bien lo tienen muy claro: Si no lo sé lo invento, total, la mayoría de los quehaceres humanos se rige por leyes de lógica y basta saber hilar para terminar "sabiendo" aquello que se desconoce.

Sin embargo, esto no me molesta del todo. Es más, muchas veces me ayuda.
Lo que estoy intentando hacer, es aceptar mi ignorancia y reconocer la sabiduría de los demás.
Pretender cambiar mi naturaleza no está entre mis objetivos. Me basta con ser un poquito más humilde.
Sin embargo, mis ganas de conocerlo todo y que nadie note mis ignorancias seguirá siendo parte de mi.
Soy farsante ¿y????

29 de noviembre de 2007

Cómo dar una pastilla a un gato

Esto mismo lo posteé en junio del 2006.
Ahora es igual pero multiplicado por cuatro.



* Tome el gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebé. Coloque los dedos índice y pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión sobre las mejillas del minino, mientras sostiene la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroje la píldora dentro. Permítale cerrar la boca a los efectos de que el gato la trague.

* Coja la píldora del suelo y saque al gato de detrás del sofá. Acune al gato en su brazo izquierdo y repita el proceso.

* Traiga al gato desde el escritorio y tire la píldora baboseada a la basura

* Coja una nueva pastilla de la caja, acune al gato en su brazo izquierdo, manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Fuerce la apertura de la mandíbula y empuje la pastilla dentro de la boca del animal con su dedo medio. Mantenga la boca del gato cerrada y cuente hasta 10.

* Saque la píldora de la pecera, y al gato de encima del armario. Llame a su esposa, que está en el jardín, para que le ayude.

* Arrodíllese en el suelo con el gato firmemente sujeto entre sus rodillas. Mantenga sus patas traseras y delanteras quietas. Ignore los gruñidos que el gato emite. Pídale a su esposa que sostenga la cabeza del gato con una mano, mientras le abre la boca con una regla de madera. Eche la pastilla dentro y frote vigorosamente la garganta del gato.

* Traiga al gato de la lámpara de la cocina. Coja otra píldora de la caja. Recuerde comprar una nueva regla y encargar unas cortinas nuevas. Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego.

* Envuelva al gato en una toalla grande y pídale a su esposa que lo mantenga estirado, sólo con la cabeza visible. Ponga la pastilla en una pajita de refresco. Abra la boca del gato con un lápiz. Ponga un extremo de la pajita en la boca del gato y el otro en la suya propia. Sople.

* Lea el prospecto de la caja para asegurarse que la pastilla que se acaba de tragar no es dañina para seres humanos. Beba un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto. Aplique apósitos en los brazos de su esposa y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.

* Traiga al gato del tejado del vecino. Tome otra píldora. Ponga al gato en el armario y cierre la puerta sobre su cuello, dejando sólo la cabeza fuera del mismo. Fuerce la apertura de la boca con una cuchara de postre. Arroje la pastilla dentro de la boca del gato con una goma elástica.

* Vaya al garaje a buscar un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Aplíquese compresas frías en sus mejillas y verifique cuándo fue su última dosis de antitetánica.

* Llame a los bomberos para bajar al gato del árbol que hay en la calle de enfrente. Discúlpese con su vecino, que se acaba de estrellar tratando de escapar de su gato furioso.

* Tome la última píldora de la caja. Ate las patas delanteras del gato junto con las traseras con una cuerda. Atelo firmemente a la pata de la mesa de la cocina. Busque guantes de trabajo pesado. Mantenga la boca del gato abierta con una pequeña palanca. Póngale la pastilla en la boca seguida de un trozo de carne. Mantenga la cabeza vertical y vierta medio litro de agua a través de la garganta del gato, para que trague la píldora.

* Haga que su esposa lo lleve a urgencias. Siéntese tranquilo mientras el doctor le venda los dedos y la frente y le saca la píldora del ojo. En el camino de vuelta a casa, deténgase un momento en la tienda de muebles para comprar una nueva mesa.

* Por último, arregle con una inmobiliaria la compra de una nueva casa, y llame al veterinario, para averiguar si tiene algún hámster para vender.


"Cómo dar una pastilla a un gato" se ha convertido en una de las leyendas urbanas vivas de la Red. Se supone que se trata de un compendio de traducciónes, adaptaciones y aportaciones personales, hasta el punto de que realmente no se sabe quién fue su autor original. Si alguien conoce este dato, me gustaría rendir el debido crédito a este texto tan divertido (y real) ;)
Los honores: me reí como enajenada cuando leí esto. Ojalá hubiese salido de mi pluma pero lo encontré navegando. Estaba en www.milgatos.com, una página felina excelente. Lo único que hice fue ponerle una fotito.
Ojalá lo disfruten, sobre todo aquellos que tienen o han tenido gatitos.

27 de noviembre de 2007

Esquivando...


Llevo prácticamente un mes evitando el tema.

Pero necesito escribirlo.

Ocurre que el día en que acababa la Feria del Libro, noté que una de mis niñas (mis gatitas) tenía una barriguita demasiado prominente y estaba decaída. Pensé que no debía ser nada serio, así es que esperé hasta el día siguiente y la llevé al veterinario. Le pusieron un enema, pobrecita, porque lo más lógico era pensar que sufría algún problema intestinal provocado por tragar muchos pelos. El martes, sin embargo, seguía igual. Volvimos a la clínica y le tomaron una eco abdominal. ¿Estreñimiento? ¡Las pinzas! Había hecho una gigantesca infección uterina y debía ser intervenida en el instante. Su Doc. la operó esa misma noche y le practicó una ovario-histerectomía de urgencia.

Quedó flaquita mi Lunita, toda volada por la anestesia y con la cabecita hecha bolsa de tanto intentar salir del canil. De una gatita de facciones finitas, pasó a tener cara de Bull Terrier. A pesar de ello, todo iba muy bien...hasta unos siete días después. En uno de sus controles, la veterinaria se percató que la sutura interior se había abierto, por lo que debería ser intervenida nuevamente.

Otra vez al quirófano, otra vez volada y adolorida. Pero esta gatuna es loca y si hay algo que adora son las acrobacias. Por más que intenté contenerla, no paró nunca de saltar, trepar y volar. Sí, porque esa canción flaite del "gato volador" no es ninguna mentira. Los gatos vuelan...buehhh, al menos planean.Y eso no iba a serle de ninguna ayuda. Ya me daba miedo llevarla a control, después de todo lo que se había zangoloteado. Mis temores no fueron infundados: otra vez había roto las suturas y nuevamente debería ser operada ¡Por tercera vez!

De eso me enteré el jueves y la intervención quedó programada para ayer.

Del total de maullones que tengo (son seis) solo dos estaban esterilizados, razón por la cual, aprovechamos de operar a las otras tres junto a la muy voladora, para que así viera quietud por toda la casa y no le entren ganas de seguir zarandeándose. Por lo demás, esa infección que tuvo, bien podrían hacerla mis otras niñas, puesto que se debe a problemas hormonales y son todas familia (la mamá y las hijitas).

En resumidas cuentas, ayer fueron cuatro a pasar un rato no muy agradable a la clínica (que a todo esto está al lado de mi casa), mientras yo estaba que me deshacía de los nervios.

A las ocho salí, caminé unos veinte metros y entré a buscarlas. Ahora las voladas y turulecas eran cuatro. Me las traje de una en una y las fui acomodando en una cama especial que les había preparado en mi dormitorio. La mayor se ha dedicado a dormir, mientras las hijas cada una ha reaccionado diferente. Una anda toda mañosa y enojona, otra está como tuna y la menor fue la de peor reacción. A veces duerme, pero cuando despierta quiere puro arrancar, así es que hay que andar bajándola de las ventanas. Una vez abajo, reacciona y se pone a llorar porque no quiere estar sola. Para mayor desgracia, producto de tanto salto anoche sangró harto, así es que me dediqué a molestar a su Doc. por teléfono durante la madrugada, presa del pánico.

Cuando se calmó, dormitó pero cada vez que abría los ojos y no me veía se ponía llorar, así es que terminé acostada en el suelo, al lado de su cama, cuidándola.

Ya no dormí anoche...a ver si esta noche duermo algo.


Y todo esto me pasó por no haberlas esterilizado cuando eran guaguas. Entonces no me atreví y resultó ser peor para todas: ellas y yo.

Creo que nunca aprenderé...

24 de noviembre de 2007

Esta manía...



Esto de estar cambiando la plantilla periódicamente se me ha vuelto una manía o una compulsión (ahí no me meto, ni idea).
Me imagino que ustedes que me leen con cierta regularidad deben asustarse cada vez que la cambio. O peor aún, se aburren.
Mejor ser positiva y pensar que ya a estas alturas llegarán con la ilusión de encontrarse con cambios.
¿Qué estoy tratando de hacer? Pues últimamente prefiero las cosas en un estilo más minimalista, más ordenado. El desorden me tiene re podrida. Es eso o me estoy convirtiendo en una vieja maniática.
Buehhh, vieja no todavía pero maniática....

12 de noviembre de 2007

Mujer de la noche


Me gusta la oscuridad, me gusta el silencio.
Tal vez solo sea producto del acostumbramiento, puesto que mis padres siempre se acostaron muy tarde y mi hermano y yo nunca nos fuimos a acostar temprano.
Recuerdo que a los dos años, solía ver "Sombras Tenebrosas", con el muy maléfico Barnabás Collins. Esa serie de vampiros empezaba a las 12:00 am.
Seré nocturna pero no de las trotacalles...en realidad, ni siquiera de las fiesteras (bueno, ya, sí, deshice la juventud por la noche pero ahora que estoy más vieja, la sola idea de carretear me apesta).
En fin; no sé muy bien por qué soy un ser nocturno. Lo que sí sé es que por más agradable que sea el día, como el domingo por la tarde sentada bajo unos árboles y abrazada por una suave brisa, la energía me fluye de noche. Es de noche que me dan ganas de todo.
De madrugada escribo (fácil notarlo), las audiencias las preparo de noche (ahora estoy a punto de preparar la de mañana). Justo ahora tengo ganas de hacer mil cosas. Quisiera ponerme a leer alguno de los libros que me trastornan (los de ciencia ficción histórica o futurista), tengo un par de ideas dando vueltas insistentemente y demás que me pondría ahora mismo a pintarlas. Hasta tengo ganas de hablar, lo que es bastante raro.
Por momentos -y siempre de noche- fantaseo con algún encuentro romántico, de ésos bien cariñosos y fogosos a la vez. Aunque, para ser franca, esos instantes me vienen bien a cualquier hora.
El cielo negro y estrellado me hace feliz, sea que haya luna o que esté dormida. La quietud nocturna me calma y me deja fluir, soñar, anhelar, sin prisas ni arrepentimientos.

Sin duda, la noche es mágica. (o la magia se apodera de mi cuando el sol se esconde)

PD: Nunca pensé que llegaría a decir esto porque FIREFOX me apesta (es una gran mentira que sea más rápido), sin embargo, si en la casilla de música leen algo así como "los reproductores externos de GOEAR están deshabilitados temporalmente", es porque están navegando con internet explorer. Con Firefox, podrían estar disfrutando del R&B de Amy Winehouse, con "You know I'm no good"...

free music

3 de noviembre de 2007

¿Qué hacen los borrachines?


Algunos se orinan encima.

Otros se vuelven rabiosos.

Existen los que se largan a llorar sin remedio.

Nunca falta los que manejan con el de loza por largo rato, mientras invocan insistentemente a Guacolda Ulloa o Hipócrito Guajardo...

Muchos insisten en negar su etílico estado.

Y otros,

otros escriben como contratados.

23 de octubre de 2007

Contrariada


Participando en un debate X de un blog que leo con frecuencia, me topé cara a cara con el más genuino de los cinismos, la hipocresía y la pseudo corrección.

Todo tipo de participantes, algunos con conceptos claros respecto de lo que se discutía, otros saliendo de las cavernas y otros que -al parecer- creen que por leerse las tapas de libros "eruditos", se les metió por osmosis todo el contenido, sin siquiera sospechar que existen los que sí saben de lo que hablan.

Está claro, todo el mundo tiene derecho a emitir su opinión pero hay que saber cuando cerrar la bocaza, sobre todo cuando están hablando de temas que no dominan.

Debo reconocer que me llegó a dar hipo de rabia, sin embargo, nada puedo hacer al respecto.

Pienso, haciendo un paralelo con mi actual pega, que si uno se topa con otro que sabe mucho más y que en base a sus propios conocimientos se ha formado una opinión, lo más atendible es escucharlo y pensar (aunque sea un ápice), antes de volver a la carga con tonteras insostenibles.

El otro día, haciendo clases sobre una ley en particular, uno de los alumnos me increpó, señalando que le gustaría contar con la presencia de otro abogado que estuviera en contra de la legislación, no como yo, porque, según su apreciación inicial, era una defensora a ultranza del sistema sobre el cual estaba dictando la charla. Antes de ponerme a patalear, lo dejé terminar su idea, porque -después de todo- a mi me interesaba su opinión, pues para la platea, él debe batirse con esa ley todos los días e intentar superar sus deficiencias.

Una vez que hubo terminado con su visión del asunto, repliqué. Y repliqué porque definitivamente, yo reconozco que esa ley cojea feo. Le expliqué entonces que, muy por el contrario de lo que él suponía, yo compartía su opinión. Nuestra diferencia radicaba en la forma de abordar el dilema. Para él, había que barrer con todo. Para mi, la labor se centraba en que comprendieran el espíritu de la ley, sus aristas y que debatiéramos, de forma que ellos (los alumnos) tuvieran mejores armas a la hora de abordar el asunto y de trabajar con él, porque, mal que mal, ese sistema había llegado para quedarse, lleva más de tres años funcionando y se proyectan muchos más, sin que exista iniciativa legislativa alguna destinada a sepultarlo.

Luego de ello, iniciamos varias discusiones, debates y talleres. Al finalizar el día, el alumno en cuestión me agradeció por la clase y me pidió disculpas, cuestión que no me esperaba y me pilló de sorpresa. Francamente, a mi me bastaba con que hubiese entendido la ley y participado del debate, porque ésa es mi pega.

En esa ocasión, yo era la "experta", aunque era él quien convivía con el asunto. Pero cada cual tuvo la posibilidad de aportar, de opinar y disentir, sin que nadie tuviera la más mínima intención de ganar ni de pisotear al otro ¿conclusión? En vista que yo lo escuché y él a mi, tuvimos un debate fructífero que nos condujo a algo. Nada de descalificaciones ni arrebatos infantiles. Así vale la pena y es justo. De otra forma, paso.
Sin respeto no se puede ni se debe. Lamentablemente, hay quienes están convencidos que respetar es una corrección política y son incapaces de visualizar ni inferir más allá de lo que su "libre albedrío" carente de discernimiento les dicta.