Es una nueva aventura. Suena horrible el cliché pero no deja de ser verdad. Incluso para aquellos sumidos en la depresión más profunda. Ya no estoy ahí, menos mal desde hace tiempo y espero no volver.
Sin embargo, hay quienes viven sumidos en un mar espeso de desesperanza. Quisiera poder transmitirles algo de mi experiencia, porque todo es cíclico y todo puede cambiar. Sé, sin embargo que no puedo hacerle ver eso a nadie depresivo, porque cuando uno sufre verdaderamente ese estado, no hay quien nos saque de nuestra repugnante fatalidad de humano sin norte ni destino, sin pasado y sin esperanzas.
Pero todos los que hemos sufrido ese horrendo estado, deseamos con desesperación poder salir del hoyo, arrancar y volver a ser feliz, como intuimos que un día fuimos.
Si alguien me lee y está en tal predicamento, escúchenme un par de consejos: déjense llevar por los consejos bien intencionados y HÁGANSE VER, MIERDA, PORQUE NO HAY NADA IMPOSIBLE EN ESTOS DÍAS. HÁGANSE VER Y DÉJENSE ESCUCHAR LOS MUY CSM, no se autoflagelen ni se victimicen más allá de la cuenta. Reconozcan sus estados, sus fortalezas y debilidades, para que se las cuenten a un loquero de confianza y ellos decidan por ustedes, porque ya no están capacitados de ninguna decisión, salvo la de darse la oportunidad de, al menos permitirse soñar con una poquita felicidad.
Tampoco es la solución de sus vidas, es apenas el aporte necesario para nivelarse a los demás que parecen tener toda esa fuerza y las ganas que a nosotros nos faltan.
He dicho.





