
Reza un dicho gringo que cuando la vida te da limones, tú haces limonada con ellos.
¿Qué tendría que hacer ahora que la vida se ha encargado de taparme con caca hasta la mismísima frente? ¿Pastel de mierda?
No me apetece comerla. A decir verdad, no me apetece deglutir nada.
Quiero paz y no hastío, quiero fuerzas y no un sueño permanente, quiero salir de donde estoy enterrada pero cada día me hundo un centímetro más.
Soy una maldita egoísta. Hay personas en situaciones infinitamente más deplorables que las mías y aún así me quejo. Me quejo porque es mi vida y no conozco otra, porque por más que trate de calzarme zapatos ajenos no son más que buenas intenciones ¿Qué podría yo saber de nadie cuando apenas y me conozco yo? ¿Cómo puedo decir "te amo" o "te quiero" si no soy capaz de sentir eso por mi?
Ya no siento pena de mi. Estoy empezando a odiarme.
Soy insoportable, porfiada, desganada, sin amor por la vida.
Soy la caca que me está hundiendo.
Apelaré a los buenos criterios externos, porque los míos no son de fiar, apelaré a la fe, a la esperanza de un futuro mejor. apelaré a la Corte Suprema si es necesario, porque me estoy causando un gravamen irreparable que solo puede enmendarse por vía de apelación.
Cuando esté sentada frente al estrado, espero no tener en frente de mi un frasco de limonada....












