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16 de febrero de 2008

Tarde de picnic


¡Hazte a un lado! Le dijo con voz firme.
Y él lo hizo, sin siquiera chistar. Se sentó sobre una piedra quemante, mientras el sol golpeaba su frente y sus sienes bombeaban como tambor africano.
¿Podrías callarte o bien te alejas si es que no piensas parar de cantar esas estupideces?
-Pero si ya me alejé lo suficiente y casi estoy friéndome con este calor. Además la canción no es mala.

Mira, si tu "canción" fuera buena, hasta estaría dispuesta a escucharte chillar ¿Es que no puedes vivir sin tener que molestarme? Primero invades mi espacio y luego no me dejas ni descansar.

-Está bien, voy a caminar por ahí un rato.
Me parece perfecto, siempre y cuando no te alejes mucho, porque no tengo ganas de deambular por ahí buscándote como si fueras un chiquillo perdido.

-Voy a estar cerca ¿Quieres que te traiga algo?
¿Algo como qué? ¿una rama, una piedra, otro cabro molestoso? A ver, tráeme un Pinot bien helado y una tabla de quesos.
-Pero ¿dónde consigo eso?
Exacto, eres brillante. Estamos en medio de la nada ¿qué podrías traerme? Mejor te vas debajo de ese árbol, aprovechas de escuchar el río y cantas todo lo que quieras, porque desde ahí, nadie te va escuchar.

Y lo hizo: caminó hasta el árbol, junto al río pero no cantó. Solo se dedicó a escuchar el tintinear de las piedras llevadas por el torrente. No era su canción pero resultaba casi melodioso. Ella estaba lejos, tanto que parecía una cucaracha de espaldas, toda cubierta por un pegajoso veneno, sofriéndose, adobándose en su jugo.

Una fuerte y repentina brisa le trajo unas gotitas de agua de río.

- ¿Será verdad eso que dice la gente? Que el agua estanca mantiene todo lo malo pero la corriente se las lleva?

¿Dónde se habrá metido éste? Por la cresta, si lo que más le dije es que no se alejara. Ahora capaz que me quiebre una pierna entre tanto pedrerío y todo por tener que ir a buscarlo.
Y lo llamó por largo rato pero él no aparecía. Finalmente, caminó hasta el árbol bajo cuya sobra lo vio por última vez.

¡Ni rastro! Me estropeó una perfecta tarde de relajo.

Y el muy estúpido dejó acá su reloj y sus zapatillas. Si no es por mí, las habrían robado.

9 OPINAN ¿Y BOSTON?:

  1. Cuando uno es maltratado de una u otra manera mejor es alejarse y desaparecer...


    Simplemente alejada del ruido urbano

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  2. Tan literales que pueden llegar a ser los hombres, a veces.Es raro,es como un pragmatismo selectivo y conveniente.
    Yo que tu cambio las zapatillas y el reloj por 2 bellas plantas.
    besos

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  3. Aclaro que no soy la imbécil del cuento ni el maltratado existe. Fue nada más una forma de contar algo que pasa todos los días, entre toda la gente, particularme entre parejas...

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  4. Ni se me pasó por la cabeza que fueses tu,por siaca

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  5. Una buena cuota de humor negro...
    me encantó este relato,
    ¡qué triste! ¿no?

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  6. A ver si sirve decirte por enésima vez que escribes bien...

    En cualquier caso, el protagonista debió cantar como le habían mandado. Si a veces hay que hacer lo que nos dicen, escuchar y entender lo que nos dicen, y hacerlo.

    A mi me deja la sensación de que el protagonista reaparece todo mojado, fresco, y el/la otro protagonista lo vuelve a retar y lo vuelve a mandar a callar o quizás él deciba abrazarlo/la para refrescarse ambos del horrible calor.

    Hace siglos que no salgo de paseo, hace siglos que no salgo. A veces pienso que bien valdría la pena cometer algún crimen - necesario - y luego pagar mi condena en una celda (algo más chica que mi pieza) y con almas caritativas que me lleven cigarros y hojas blancas y tizas de pastel seco.

    Capaz que cometí ese crimen ya sin saberlo y hoy pago mi condena, con breves salidas dominicales.

    Un beso.

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  7. curioso que hayas puesto "QUEJONA" A LA MUJER...

    pero... me gusto la frase final.

    saludos

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  8. Paola: es humor muy negro, porque esconde una lectura aún más oscura...

    Sole, te lo agradezco y sirve, a veces.
    Me gustó tu fin con el mino volviendo todo mojado y distendiendo las cosas. Supongo que, con mi estado emocional por esos días, escribir algo así es impensado.
    Criminal!!! Dicen que por donde pecas, pagas pero no hay mal ni condena que dure cien años. Hay que puro aferrarse. Al menos yo trato de no escuchar a "los Tres" cuando ando malena

    Alfredo: A mi me causa curiosidad que encuentres raro las quejas de la mina y estoy de acuerdo contigo: lo que más me gustó fue la frase final.

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  9. Soy una convencida de que la mayor parte de la gente es tan, pero tan bruta ... que ya no me desgasto, y ólo observo este tipo de cosas desde una distancia prudente.

    Eso sí, a la hora de las selecciones, es curioso como se siguen prefiriendo parámetros como estos, en vez de otros más saludable.

    Lo de siempre, ser "buena" vale hongo. :S

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¿y Boston?