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18 de mayo de 2007

El bosque de carbón



Era una rareza. Un gran terreno que dos siglos atrás bullía de energía. A baja profundidad se tendía un yaciminento de carbón y los mineros independientes cavaban sus piquetes con la certeza que ese esfuerzo alimentaría a sus familias por muchos años. Cada cierto tiempo, sin embargo, la tierra se tragaba a uno de ellos: era el precio que todos temían pero nadie rehuía.
Al envejecer el hallazgo - como todo lo que esconde el suelo que se pisa- el mineral se fue agotando y la mina se quedaba cada vez más despoblada, hasta que ya no hubo carbón, mineros, trabajos ni muertes.

Con los años, algo muy extraño ocurrió: ese terreno ahora baldío y por años inerte, comenzó a dar novedosos frutos, empezó a forestarse. Era en sí un milagro natural. Y los árboles crecieron, arbustos por doquier, flores y un suave pero tupido pasto de tréboles y helechos enanos.
Las autoridades le otorgaron la calidad de parque, construyeron senderos, instalaron asientos, bebederos y enrejaron los deslindes.

A la entrada del nuevo parque, un anciano se sentaba cada tarde para dar de comer a las palomas. Llevaba el pelo cano, las manos ásperas y deformadas por la edad. Su piel lucía curtida y oscura, como percudida. Al sonreir, sus encías aparecían en un ingenuo pero cálido gesto. Era un hombre maltratado por la vejez y solitario, aunque amable.
Una tarde apareció en el parque un señor de mediana edad. Venía solo, buscó un asiento alejado de los demás y se sentó, con lágrimas en los ojos y un cierto aire de desesperación que intentaba disimular cubriéndose el rostro con ambas manos.
El anciano lo notó de inmediato. Por un largo rato, sin embargo, continuó dando migas de pan a sus palomas. De pronto, se paró como si una fuerza superior lo hubiera halado por la espalda. Se acercó al hombre corroído por la tristeza y le invitó a caminar por el bosque. Ambos se incorporaron y lentamente fueron internándose entre los árboles, mientras el anciano le narraba la historia del parque, los antiguos piquetes mineros y le señalaba algún árbol, con su nombre nativo. Si un pájaro sobrevolaba sus cabezas o se posaba sobre una rama, le hacía mirar su plumaje y le recalcaba la libertad de estas aves, libertad que él siempre se esmeró en conseguir. La charla era amena y la trizteza parecía haberse esfumado entre el verdor y la brisa.
Inesperadamente, el hombre acongojado cayó a un hoyo profundo: era un antiguo piquete. Gritaba de dolor y pedía desdesperadamente auxilio. El anciano, incapaz de ayudarlo en ese momento, lo calmó como pudo y se dirigió a la entrada del parque; corrió entre los árboles ya oscuros por el atardecer, para buscar ayuda. Cuando se aproximaba a su asiento habitual, se detuvo unos instantes y, con sus relucientes encías y ojos luminosos de siempre, metío sus manos en los bolsillos, sacó miguitas de pan, mientras, volviéndose a sentar, alimentó sus palomas.

10 OPINAN ¿Y BOSTON?:

  1. Excelente texto ¿es tuyo-tuyo?, de ser asi, felicitaciones, muy bueno-

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  2. Graciaaaasss!!!! Era una idea que me venía rondando la cabeza como una semana y todo lo que me faltaba era determinar si el de las palomas iba a ser un niño o un viejito. Otras personas lo leyeron y no les gustó el cuento...me dijeron que nada superaba la historia de los calzones ¡plop!

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  3. Fule, me gustó mucho... por instantes parecía como el relato de una vida... de cualquier vida... y de pronto resurge la naturaleza del anciano de relucientes encías y sus paseos...

    Casi es posible agradecer la labor de aquel anciano... te felicito...
    uffffff estremecedor.

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  4. Sole: me alegro que te haya gustado. La verdad es que después de la primera crítica (no por acá) me quedé algo descorazonada. Ciertamente no es una obra de arte, apenas un ensayo boceteado pero creo que la idea que subyace es lo que importa.

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  5. Es un texto muy bueno, más que un boceto yo diría que está redondito, ni que ponerle ni que sacarle.

    Guardalo para cuando haya algún concurso de cuentos breves, por si las moscas...

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  6. Me gustó mucho!!!!!

    escribes super!

    pasaré seguido por aqui.


    Un abrazo.

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  7. Empeze a leer tu blog y realmente me impresiona la capacidad de describir utilizando las palabras precisas.
    En cuanto a este relato realmente excelente, da mucho para pensar lo que es muy valorable en estos tiempos tan prácticos.
    Muchos cariños

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  8. Está super bueno, escribes muy bien, te felicito!

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  9. Tomás: tienes razón, voy a guerdar los cuentos. No creo que me atreva a participar pero les tengo cariño.

    Trilce: muchas gracias por tu opinión.

    Beatriz: Para ser escritora me falta una enormidad pero para eso está el blog, para ir ejercitando...

    Carlos: Muchas gracias (aunque el cuento no está muy bien escrito, creo que idea era buena)

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  10. Magnifico...Es como el tiempo de nuestros pensamientos, que ha olvidado aquella majestuosa obra borrado bajo nuestros pies, pero el ser de la tierra se empeña en no borrarla...y cobrarse a tiempo y a destiempo lo que le pertenece y es de ella...


    Besos de olvido y de respuestas...

    (el teatro y el cafe helado, contestame)...

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¿y Boston?